Impactos neuroquímicos y físicos en la madre
Liberación de endorfinas y su transmisión al bienestar fetal
La fisiología humana durante la gestación permite que los inmensos beneficios neuroquímicos experimentados por la madre se transfieran directamente y sin obstáculos al entorno intrauterino en desarrollo.
Durante la actividad sexual, de forma específica tras alcanzar satisfactoriamente el clímax, el sistema nervioso central materno segrega cantidades sumamente masivas de endorfinas.
Estas conocidas sustancias químicas, ampliamente reconocidas a nivel científico por sus potentes efectos analgésicos y euforizantes sistémicos, viajan ininterrumpidamente a través del torrente sanguíneo general y cruzan con gran eficacia la barrera placentaria mediante el cordón umbilical.
Como resultado biológico directo de esta transferencia, el feto experimenta una profunda e inmediata sensación de confort, serenidad y tranquilidad bioquímica.
Esta innegable transferencia neurohormonal positiva desmiente por completo y de forma categórica la falsa y dañina creencia popular de que el coito supone una perturbación negativa o estrés mecánico para el desarrollo embrionario temprano o tardío; por el contrario, demuestra exhaustivamente que la vivencia placentera materna se traduce siempre en un estímulo biológico altamente favorable y seguro para el futuro bebé.
Reducción del cortisol, estrés y mejora en la calidad del sueño
El periodo de gestación conlleva con altísima frecuencia largos periodos de importante tensión emocional acumulada y desgaste físico sostenido, lo que eleva peligrosamente los niveles sistémicos de cortisol materno.
La actividad íntima regular y placentera actúa biológicamente como un mecanismo regulador natural de excepcional eficacia clínica para combatir y erradicar este estrés perjudicial.
Al segregarse grandes dosis de hormonas reparadoras, con especial mención a la oxitocina, el cuerpo de la mujer logra inducir y sostener estados prolongados de calma profunda y serenidad absoluta, neutralizando rápidamente todos los efectos perjudiciales derivados de la ansiedad diaria.
Adicionalmente a este alivio, este perfecto reequilibrio neuroquímico incide de manera directa, medible y sumamente favorable en la estructuración de los patrones normales de descanso.
Las frecuentes alteraciones del sueño constituyen una queja verdaderamente recurrente en el embarazo, pero la inmensa relajación muscular y mental postcoital facilita sistemáticamente un reposo nocturno mucho más profundo, ininterrumpido y reparador, optimizando la vitalidad diaria de la mujer y previniendo el temido agotamiento crónico a medida que avanzan pesadamente los meses.
Ejercicio cardiovascular leve y oxigenación tisular
Más allá de los indudables e inmediatos efectos hormonales ya detallados, la práctica sexual frecuente constituye una fantástica forma de ejercicio físico puramente moderado y completamente seguro para el organismo materno.
Esta gratificante actividad promueve una notable dinamización del sistema cardiovascular de la mujer, incrementando sustancialmente el riego sanguíneo general y, de forma sumamente particular y focalizada, la perfusión vascular dentro de toda la cavidad pélvica.
Esta evidente y necesaria mejora circulatoria oxigena muy eficientemente la totalidad de los tejidos reproductivos internos, favoreciendo extraordinariamente su elasticidad natural y su óptima nutrición celular continuada.
Asimismo, el acto íntimo involucra de manera inherente la intensa contracción y relajación activa de toda la musculatura vaginal y del importante soporte del suelo pélvico.
Este efectivo entrenamiento muscular y articular involuntario resulta de extrema utilidad preventiva y terapéutica a largo plazo, dado que prepara mecánicamente todos los tejidos involucrados para el monumental esfuerzo fisiológico del parto y facilita sustancialmente una recuperación anatómica muchísimo más rápida, estable y efectiva durante el largo período puerperal posterior al alumbramiento.
Resumen
La respuesta sexual materna segrega elevadas cantidades de endorfinas que viajan directamente mediante el cordón umbilical hasta el feto. Este proceso biológico promueve un profundo estado de bienestar intrauterino desmintiendo absolutamente cualquier riesgo ficticio preconcebido.
La actividad íntima constante funciona como excelente regulador neuroquímico frente al estrés gestacional al segregar oxitocina reduciendo drásticamente los niveles sistémicos de cortisol. Además permite consolidar patrones de sueño nocturno sumamente profundos y completamente reparadores.
El ejercicio físico moderado derivado del encuentro coital mejora notablemente la oxigenación cardiovascular y el flujo sanguíneo pélvico. Esta tonificación muscular vaginal facilita una preparación anatómica inmejorable para afrontar un óptimo proceso de recuperación puerperal.
impactos neuroquimicos y fisicos en la madre