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4.8. Proceso coaching

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Cuando emprendedores, lideres, o personas con autoridad en sus negocios, se percatan de la responsabilidad que supone tomar decisiones y las consecuencias que estas pueden traer en el futuro no solo de ellos sino de los que lo rodean, pueden sentir dudas, miedo y repetir comportamientos contraproducentes.

También puede ser que el cliente necesite mejorar u adquirir ciertas habilidades emocionales, de comunicación, de liderazgo, de trabajo en equipo.
Que necesite aprender a interrelacionarse con otros o gestionar y optimizar su tiempo. En fin, sacar el mejor partido de sus fortalezas y de los recursos que ya poseen.

Las posibilidades de crecimiento que puede desarrollar un proceso de coaching son numerosas. Todas trabajan desde el presente del cliente y lo ayudan a construir el futuro que desean. Unos coaches, se apoyan mayormente en la conversación y en preguntas certeras. Otros, sin llegar a dirigir al cliente, se acercan a una mentoria.


Formas de abordar el proceso de coaching

Se puede decir que en el proceso de coaching hay cuatro etapas generales. Se hace una preparación, la definición del objetivo, se da un seguimiento a las acciones y se discuten los resultados. Este proceder se divide por fases y estas a su vez por sesiones.

La cantidad de fases y lo que se incluye en cada una varia según el coach y el sistema o metodologia que use. Al igual que la cantidad de sesiones que le dedique a cada fase y el trabajo a realizar en cada una. Todo debe quedar claramente descrito en el acuerdo antes de continuar avanzando.

Durante el proceso el coach no debe perder de vista ni la meta general, ni los objetivos de cada sesión. El coach debe provocar la autoconciencia y cuidar que en cada fase que diseñe haya espacio para la retroalimentación, la reflexión y el aprendizaje. Se deben plantear desafios para sacar al cliente de su zona de confort (en su radio de acción, en sus emociones y pensamientos), pero siempre partiendo del respeto y del compromiso que el coachee esté dispuesto a asumir.

Las herramientas y técnicas que se terminen utilizando en el proceso dependerán del coach, de la escuela en que se haya formado, del tipo de coaching que haga y de la relación que establezca con el coachee. Por ejemplo reconocimiento de valores, la rueda de la vida, la rueda del trabajo, la linea del tiempo, herramientas de mindfulness, técnicas de inteligencia emocional, evaluación del desempeño 360, modelo GROW, análisis FODA, cuestionarios personalizados, coaching PNL, entre muchas otras. Las sesiones se pueden hacer de manera presencial, telefónica u online.

En la preparación: se establece el contexto, se trabaja en la confianza de la relación, siempre basada en la confidencialidad. Se hace un diagnóstico para conocer las necesidades reales del cliente y determinar el punto de partida ¿Cuáles son sus valores? ¿Cuáles son los conceptos que maneja? ¿Cuál es su realidad y cómo interactúa con esta? Se llega a un acuerdo con el cliente. Se define el reto, lo que el cliente quiere cambiar en su vida o en su trabajo. Por lo general los clientes lo expresan de forma negativa, percepción que es necesario cambiar.

En la definición del objetivo: Se traza el objetivo (u objetivos) y los indicadores de cumplimiento ¿Cómo saber que se ha logrado el éxito? Se planifica la acción y se desarrollan las estrategias. Se bosqueja cuál seria la situación ideal, adónde quiere llegar. El coach debe sacar a la luz las limitaciones, posibles creencias y prejuicios que paralizan al cliente.

En el seguimiento a las acciones: El cliente realiza las acciones. Reflexiona sobre las sesiones y actúa en consecuencia cumpliendo los objetivos propuestos. Se lleva a cabo el monitoreo y la retroalimentación constante por parte del coach. El coach además incluye otras tareas y ejercicios para que el cliente continúe trabajando en su autoconocimiento.

Discusión de los resultados. Como se trabaja para conseguir una meta muy concreta es fácil saber cuando el proceso ha llegado a su fin. Se evalúa lo realizado y para evitar retrocesos puede dejar un plan para que el cliente continúe su crecimiento de forma independiente.


¿Cómo garantizar el éxito en un proceso de coaching?

Aspectos inherentes al coaching que siempre deben estar presentes:

  • Estar atentos a lo que nos comunica el cliente: Observar el lenguaje con el que se expresa en su totalidad, verbal, corporal y emocional para saber como responder en todo momento. Por ejemplo si el cliente se siente frustrado o bloqueado no va a ser asertivo con el proceso.
  • Establecer una buena comunicación: el coach actúa como espejo para el cliente. Es fundamental dominar las técnicas de comunicación y tener recursos a mano como analogias, metáforas, casos de estudio para reforzar algún punto si es necesario; asó como crear una relación de confianza con el cliente para que baje la guardia, se sienta cómodo y acepte la ayuda del coach.
  • Escuchar con empatia: Es el elemento fundamental para garantizar una buena comunicación. Aprender a escuchar, sin juzgar ni prejuicios, ni preparar de antemano la respuesta. Es escuchar empáticamente, comprendiendo al otro desde su experiencia y no desde la nuestra.
  • Retroalimentación: Comunicar de inmediato cuando se perciba un resultado. Hacer que se percate de los cambios que va consiguiendo, de cómo está procediendo, y facilitar que el cliente se autoevalúe. No dejar pasar nada por alto, tanto las cosas positivas como las que hay que mejorar. Es una herramienta sencilla para incrementar la confianza y la autoestima del cliente.
  • Facilitar la reflexión a partir de preguntas: Hay muchos tipos de preguntas que pueden mover a la reflexión y al análisis para llegar al cambio deseado. Estas preguntas deben ser claras, abiertas y estar orientadas al futuro. El coaching, en general, sigue un principio no directivo, no puede decir al cliente qué hacer y cómo conseguirlo. El descubrimiento de sus capacidades y sus limitaciones debe de partir del cliente, asi como el plan de acción a seguir.

¿Cómo debe ser un coach?

Entonces ¿Cómo debe ser un coach? Primeramente debe ser un profesional. Estar formado como coach con una certificación profesional avalada por un organismo reconocido, que garantice que ha adquirido las destrezas necesarias.

Entre las aptitudes que debe poseer y/o desarrollar están los aspectos esenciales que ya hemos mencionado como ser empático; la capacidad para comunicarse fluidamente, o sea comunicar con efectividad lo que quiere transmitir; la capacidad de escuchar atentamente y ofrecer una retroalimentación constante y de calidad.

Además hay otras aptitudes y capacidades que debe poseer un buen coach:

  • Responsabilidad ética: mantener la confidencialidad y seguridad de la información que se comparte. También tener la capacidad de reconocer si es la opción idónea para ese cliente y en el caso de que no lo sea explicarle las razones y si procede remitirlos a otro colega. Igualmente si se detecta algún trastorno clinico o emocional remitir al especialista correspondiente. El coaching no es terapia.
  • Preparado para vivir lo que predica: que tenga estabilidad emocional. Qué esté conectado consigo mismo y que sea coherente con sus valores. Que tenga la capacidad para afrontar desafios y que su profesión lo apasione.
  • Capacidad de análisis: cada cliente es diferente y debe darse cuenta de sus particularidades. Debe ayudar a aclarar cuál es la prioridad real pues a veces viene con varios problemas u objetivos y en ocasiones la causa de todos ellos es una que no menciona.
  • Paciencia y respeto: respetar el ritmo de aprendizaje y los limites que se trazaron en un comienzo y hasta donde quiera llegar pues es un proceso emocional y muy desafiante para el cliente.
  • Deseo de autosuperarse: Mantenerse actualizado y estar en constante formación.

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