Mindfulness para la Preocupación y Rumia
Interrupción del Ciclo "Y si..." y Rumiación
La preocupación (futuro) y la rumia (pasado) son procesos cognitivos que secuestran la atención.
El Mindfulness interviene no discutiendo el contenido del pensamiento (como haría la reestructuración cognitiva), sino cambiando el foco atencional.
Cuando el paciente detecta que ha entrado en un bucle de "¿Y si me despiden?", se le instruye para que utilice un ancla sensorial para regresar al presente.
Al retirar la atención del proceso de preocupación y colocarla en un estímulo neutro presente, el ciclo de ansiedad se corta por falta de combustible atencional.
El Ejercicio del Objeto Externo (El Clip)
Una técnica específica para entrenar esto es el ejercicio de atención focalizada en un objeto, como un clip o un bolígrafo.
Se pide al paciente que induzca voluntariamente una preocupación y luego cambie radicalmente su foco para observar el objeto con detalle microscópico: su color, cómo refleja la luz, su textura, su forma.
Cuando la mente intenta volver a la preocupación (lo cual sucederá), el paciente debe notar ese movimiento y, con gentileza pero firmeza, devolver la atención a las propiedades físicas del objeto.
Esto demuestra experiencialmente que el paciente tiene control sobre su foco de atención y que puede "desengancharse" del pensamiento angustiante.
La Respiración como Ancla Portátil
Dado que no siempre se tiene un objeto para observar, la respiración sirve como un ancla siempre disponible.
El ejercicio consiste en notar las sensaciones físicas del aire entrando y saliendo (fosas nasales, movimiento del abdomen).
Es fundamental aclarar al paciente que el objetivo no es "no pensar", sino notar la distracción y regresar.
Cada vez que la mente se va a una rumia del pasado y el paciente la trae de vuelta a la respiración, está fortaleciendo el "músculo" de la atención.
Se enseña que los pensamientos de fondo pueden estar ahí, pero no se les
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