Automotivación y Disciplina
Motivación vs. Disciplina
La motivación es una emoción; es volátil, depende del estado de ánimo y no siempre está presente cuando se la necesita.
La disciplina, en cambio, es un hábito y una decisión; es la capacidad de actuar independientemente de cómo uno se sienta.
Confiar solo en la motivación lleva a la inconsistencia; la disciplina garantiza el progreso a largo plazo. "Hazlo aunque no tengas ganas" es la clave del éxito.
Creación de Sistemas y Hábitos
Para no depender de la fuerza de voluntad constante (que es un recurso agotable), se deben crear sistemas y entornos que faciliten la conducta deseada.
Si se quiere comer sano, no se compra comida basura. Si se quiere estudiar, se establece un horario fijo. Los hábitos automatizan el éxito al reducir la fricción de la toma de decisiones diaria.
Celebración de Pequeños Hitos
Para mantener el impulso, es vital reconocer y celebrar los pequeños progresos. El cerebro necesita dopamina para reforzar la conducta. Esperar hasta la meta final para celebrar puede ser desmotivante.
Celebrar cada paso (ejemplo "hoy cumplí mi dieta", "escribí una página") refuerza la identidad de alguien que cumple sus promesas y alimenta la automotivación.
Resumen
La motivación es una emoción volátil, mientras que la disciplina es un hábito de acción constante. Confiar solo en las ganas lleva a la inconsistencia; la clave del éxito es
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