Establecimiento de Metas Eficaces
Adaptación del modelo SMART a los valores personales
Para traducir los valores (que son abstractos y generales, como "ser saludable") en acciones concretas, utilizamos el establecimiento de metas.
Una herramienta clásica en el ámbito del coaching y la gestión es el modelo SMART, pero en esta terapia se le añade un matiz fundamental. Las metas deben ser Específicas, Medibles, Adaptativas, Realistas y Temporales.
El componente "Adaptativo" sustituye o complementa al "Alcanzable", y se refiere a si la meta realmente mejora la vida de la persona y la acerca a sus valores.
Pero el filtro más importante que añadimos es: ¿Está esta meta Motivada por valores? A menudo, las personas se fijan metas "inteligentes" técnicamente (ej: "perder 5 kilos en un mes"), pero las razones detrás son la evitación ("porque odio mi cuerpo") o la presión social ("para que no me critiquen"). Estas metas suelen fracasar o generar sufrimiento aunque se cumplan.
En el proceso terapéutico, nos aseguramos de que el objetivo ("apuntarse a clases de baile los martes") esté anclado en un valor ("conectar con mi cuerpo y la diversión"), no en una regla rígida. Esto asegura que la motivación sea intrínseca y resistente a las dificultades.
Planificación escalonada: del paso inmediato al largo plazo
El cambio conductual sostenible requiere desglose. Si una persona tiene el valor de "cultivar el conocimiento", la meta de "sacarse un doctorado" puede resultar abrumadora y paralizante si se mira en su totalidad.
Por ello, trabajamos con una estructura de metas a corto, medio y largo plazo. Las metas a largo plazo (ej."terminar la tesis en 4 años") marcan el horizonte.
Las metas a medio plazo (ej."completar la revisión bibliográfica en 3 meses") establecen hitos.
Sin embargo, donde reside la magia clínica es en las metas a corto plazo o inmediatas.
Preguntamos: "¿Qué es lo más pequeño, ridículamente fácil y concreto que puedes hacer hoy o mañana que te mueva un milímetro en esa dirección?".
Quizás sea "leer un artículo durante 10 minutos" o "enviar un solo correo electrónico". Al reducir la barrera de entrada, facilitamos que la persona rompa la inercia.
El éxito en estos pequeños pasos genera autoeficacia y refuerza el patrón de compromiso.
No buscamos saltos gigantescos que a menudo terminan en caídas, sino la acumulación constante de "mi
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