Adicciones y control de impulsos
La adicción como forma extrema de evitación experiencial
Desde la óptica de este modelo, las conductas adictivas (ya sean a sustancias como el alcohol o a procesos como el juego patológico o la pornografía) no se ven simplemente como una búsqueda de placer, sino fundamentalmente como una huida del dolor.
La adicción es el intento desesperado de regular emociones insoportables a corto plazo, a costa de destruir la vida a largo plazo.
El alcohol no se usa solo para divertirse, sino para silenciar la autocrítica o la ansiedad social.
El juego no es solo por dinero, sino para anestesiar el aburrimiento o la sensación de vacío.
El tratamiento comienza ayudando al cliente a conectar con la función de su consumo. "¿Qué es lo que consigues evitar cuando bebes? ¿Qué sentimientos desaparecen?".
Una vez identificado que la adicción es una estrategia de control emocional fallida, se trabaja en desarrollar la aceptación como alternativa.
Si la persona bebe para no sentir soledad, el tratamiento implica aprender a sentarse con la soledad, a respirar a través de ella y a descubrir que es una emoción dolorosa pero no letal.
La recuperación no consiste solo en la abstinencia física, sino en la capacidad de sentir todo aquello que la sustancia estaba tapando sin necesidad de anestesia.
Manejo de los impulsos: la técnica de surfear la ola (Urge Surfing)
El deseo de consumir (craving) o el impulso de realizar una conducta compulsiva se experimenta a menudo como una orden imperiosa que crece en intensidad hasta volverse insoportable.
Los pacientes suelen creer que si no ceden al impulso, este explotará o durará para siempre.
ACT introduce la técnica de "Surfear la Ola" para desmentir esta creencia mediante la experiencia directa.
Se enseña al cliente a visualizar el impulso como una ola en el océano: comienza pequeña, crece, alcanza una cresta máxima y finalmente rompe y se disipa en la orilla.
La instrucción es observar el impulso físico (tensión en la mandíbula, salivación, inquietud en las manos) con curiosidad científica, sin intentar suprimirlo ni ceder ante él. "Nota cómo sube la ola de deseo.
No tienes que luchar contra el agua, solo mantén el equilibrio sobre la tabla de tu respiración y observa cómo la ola cambia".
El cliente aprende que ningún impulso es permanente; todos suben y bajan. Al no actuar sobre el impulso, la ola pasa.
Con la prá
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