ESTILOS DE LIDERAZGO CLÁSICOS
Autocrático, Democrático y Laissez-faire
En el estudio del comportamiento de los entrenadores, se identifican tradicionalmente tres estilos de liderazgo que definen la atmósfera del equipo. El estilo Laissez-faire se caracteriza por una postura pasiva y permisiva.
El líder actúa más como un observador que como una guía, evitando la toma de decisiones difíciles y permitiendo que los atletas operen casi sin supervisión.
Aunque puede parecer un ambiente relajado, a menudo resulta en falta de dirección y estándares bajos, ya que no hay nadie que empuje al grupo hacia la excelencia. En el extremo opuesto se encuentra el estilo Autocrático.
Este es el modelo clásico de "mando y control", donde el entrenador toma todas las decisiones sin consultar a los jugadores y espera obediencia inmediata. La motivación suele generarse a través del miedo a las consecuencias o al castigo.
Un ejemplo sería un instructor de gimnasia que dicta cada movimiento y reprende severamente cualquier desviación, creando un ambiente tenso donde el atleta rinde para evitar la ira del técnico en lugar de por deseo de superación.
Liderazgo transaccional (recompensas y castigos)
El liderazgo Transaccional opera bajo la premisa de un intercambio: "si haces esto, obtienes aquello".
Es una evolución del modelo autocrático que incorpora una estructura clara de incentivos.
El entrenador establece las reglas y los objetivos, y utiliza un sistema de recompensas (elogios, titularidad, privilegios) y castigos (ejercicios físicos extra, suplencia) para gestionar el comportamiento.
Funciona bien para mantener el orden y cumplir tareas a corto plazo, pero raramente inspira un compromiso profundo o lealtad a largo plazo.
Imaginemos a un director técnico de balonmano que establece una norma: "Si ganamos el partido del sábado con una diferencia de cinco goles, el lunes tenéis el día libre.
Si perdemos, el lunes corremos diez kilómetros". Este enfoque convierte el rendimiento en una mercancía negociable.
Los jugadores pueden esforzarse para ganar el día libre, pero no necesariamente porque sientan pasión por el proyecto o conexión con la fil
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