AUTOCUIDADO DEL PSICÓLOGO
Gestión de la propia motivación y prevención del desgaste
El rol del psicólogo deportivo implica ser un contenedor emocional constante para los demás, motivando, escuchando y absorbiendo las ansiedades del equipo. Esto conlleva un alto riesgo de desgaste profesional o fatiga por compasión.
Es fundamental que el profesional aplique sobre sí mismo las estrategias de regulación que enseña, gestionando su propia energía y motivación para no "quemarse".
Un psicólogo que viaja constantemente con un equipo puede sentirse agotado por la falta de privacidad y la demanda continua de atención. Para prevenir el burnout, debe establecer rutinas de desconexión estrictas (ej. "la hora sagrada de lectura" o ejercicio físico propio) y recordar sus propios valores y motivos para ejercer la profesión.
Si el psicólogo pierde su motivación, su capacidad para inspirar y ayudar a otros se ve comprometida. "Cuidar al cuidador" es un imperativo ético y profesional.
Soledad del rol y necesidad de supervisión
A diferencia de los entrenadores que suelen tener asistentes, el psicólogo deportivo es frecuentemente una figura solitaria dentro del staff.
No suele tener pares con quienes compartir dudas clínicas o desahogar frustraciones específicas de su rol dentro de la organización.
Esta soledad puede llevar a la pérdida de perspectiva o al estancamiento profesional.
Para mitigar esto, es crucial buscar supervisión externa o redes de apoyo con otros colegas de la profesión.
Tener un mentor o un grupo de pares con quien discutir casos anónimos (supervisión clínica) permite validar estrategias, obtener nuevas perspectivas y sentirse acompañado.
Por ejemplo, si un psicólogo se siente bloqueado con un atleta resistente, discutirlo con un supervisor experimentado puede desbloquear la situación y aliviar la carga emocional de sentir que debe tener todas las respuestas solo.
Resumen
El rol de contenedor emocional conlleva un alto riesgo de desgaste profesional o fa
autocuidado del psicologo