Ritmo y Ataque en Vallas
El patrón rítmico de tres pasos
En las carreras de vallas, el éxito no depende solo de la velocidad pura, sino de la capacidad del atleta para integrar esa velocidad en un patrón rítmico inalterable.
El estándar técnico en el alto rendimiento es el "ritmo de tres pasos" entre obstáculos.
Esto significa que, tras aterrizar después de franquear una valla, el corredor debe dar tres zancadas completas antes de atacar la siguiente.
Contando el contacto del aterrizaje, se trata de una secuencia de cuatro apoyos en el suelo: aterrizaje, paso 1, paso 2 y paso 3 (preparación para el despegue).
La importancia de mantener este número impar de pasos radica en que permite atacar todas las vallas con la misma pierna guía o de ataque.
Si el atleta diera cuatro pasos, tendría que alternar la pierna de ataque en cada valla, lo cual, aunque posible, suele ser menos eficiente biomecánicamente para la mayoría de los corredores, quienes tienen una pierna dominante para el franqueo
La gestión de la frecuencia frente a la longitud
A diferencia de los 100 metros lisos, donde el atleta puede aumentar su velocidad incrementando tanto la frecuencia como la longitud de zancada libremente, en las vallas la longitud está confinada por la distancia fija entre barreras.
Por tanto, para ir más rápido, el vallista no puede simplemente dar zancadas más largas (pues se "comería" la valla).
La única variable que puede manipular para aumentar la velocidad es la frecuencia de zancada.
Esto implica una paradoja técnica: a medida que el atleta acelera, debe reducir conscientemente la longitud de sus pasos para que encajen en el espacio disponible, manteniendo el ritmo de tres pasos.
El entrenador debe trabajar en este ajuste fino, enseñando al atleta a "picar" el suelo con rapidez en lugar de flotar o extenderse excesivamente entre obstáculos
Ajuste de la altura de rodilla
Para facilitar este incremento de frecuencia y la reducción controlada de la zancada, la técnica de carrera entre vallas difiere ligeramente del sprint liso.
Mientras que en el sprint se busca una posición de rodilla extremadamente alta para maximizar la palanca, en las vallas se adopta una posición de rodilla "media-alta".
No se trata de correr bajo, sino de no elevar la rodilla tanto como para generar un tiempo de vuelo excesivo en cada paso.
Al mantener la rodilla un poco más baja de lo habitual en un vel
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