Carrera de Aproximación
El objetivo triple de la carrera
La carrera de aproximación en el salto de longitud no es simplemente correr rápido; es una maniobra de precisión que debe cumplir tres objetivos simultáneos y críticos.
Primero, el atleta debe alcanzar su velocidad óptima (que no es necesariamente su velocidad máxima absoluta, sino la máxima controlable, alrededor del 95-100%).
Segundo, debe llegar a la tabla de batida con una precisión milimétrica para evitar el nulo sin regalar centímetros.
Y tercero, debe arribar con la postura corporal correcta para ejecutar el despegue. Los saltadores de élite practican esta fase durante todo el año porque el éxito del salto se construye aquí.
Si la carrera es inconsistente, el atleta tendrá que "buscar" la tabla en los últimos pasos, rompiendo la mecánica y arruinando la conversión de velocidad horizontal a vertical
Estabilidad en la fase de aceleración
Para lograr consistencia en la tabla, la clave reside en los primeros pasos de la carrera. La fase de aceleración inicial debe ser estereotipada y repetible.
Se recomienda una salida desde una posición estática (por ejemplo, con un pie adelantado y rodilla flexionada) o una salida "rollover" controlada, en lugar de una salida lanzada o trotando, que introduce variabilidad en la velocidad de entrada.
El atleta debe atacar los primeros seis pasos con una intensidad del 100%. Si el atleta corre al 70% o varía su esfuerzo según el día, su llegada a la tabla variará por metros.
Al estandarizar la salida con máxima intensidad y una mecánica de empuje agresiva, garantizamos que el atleta se encuentre en el mismo punto de la pista en el paso seis en cada intento, estableciendo un patrón rítmico fiable
Transición a mecánica vertical y visualización
Una vez superada la fase de empuje (aceleración), el atleta debe transicionar fluidamente a una mecánica de carrera vertical (upright running).
En la mitad de la pista, la postura debe ser alta, con las caderas elevadas y contactos reactivos debajo del centro de gravedad.
Esta posición es vital para preparar el despegue; si el atleta se mantiene bajo, no podrá rotar sobre el pie de batida eficientemente.
Durante esta fase, el saltador utiliza la visión periférica para realizar ajustes de(pilotaje) hacia la tabla.
Estos micro-ajustes de longitud de zancada deben realizarse lejos de la tabla (entre 4 y 6 pasos antes) para no alterar la velocidad terminal.
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