Gestión del cambio y refuerzo
Identificación del lenguaje de compromiso
El "Discurso de Cambio" o Change Talk se refiere a cualquier declaración que el individuo hace a favor de modificar su conducta.
El oído del profesional debe estar entrenado para detectar y amplificar estas señales verbales en medio de la ambivalencia.
Existen diferentes niveles de este lenguaje, desde la preparación (deseo, habilidad, razones, necesidad) hasta el compromiso (acción, pasos tomados).
Cuando se escucha una frase como "Supongo que me sentiría mejor si hiciera ejercicio", el terapeuta debe detenerse y explorar esa afirmación, pidiendo más detalles, en lugar de centrarse en las razones por las que no lo ha hecho.
Cuanto más habla el individuo sobre el cambio y sus beneficios, más probable es que ocurra; es un principio de autopersuasión.
La mecánica del refuerzo conductual
Para que un cambio se sostenga, debe haber una comprensión de cómo operan las consecuencias.
El refuerzo se define como cualquier consecuencia que aumenta la probabilidad de que una conducta se repita.
Existe el refuerzo positivo, que implica añadir algo agradable tras la conducta (como recibir un elogio o una recompensa tangible tras cumplir una meta), y el refuerzo negativo, que implica la retirada de un estímulo desagradable (como dejar de escuchar un ruido molesto al ponerse el cinturón de seguridad).
A menudo, los intentos de cambio fallan porque falta un sistema de refuerzo inmediato; el individuo se centra solo en el esfuerzo y no recibe gratificación.
En el diseño de nuevos hábitos, es vital incorporar recompensas deliberadas para "cablear" el nuevo comportamiento en el cerebro.
Extinción y la ineficacia del castigo
Por otro lado, el castigo (añadir algo doloroso o quitar algo bueno) suele ser una herramienta ineficaz para el cambio conductual a largo plazo, ya que genera evitación y resentimiento, pero no enseña cuál es la conducta correcta alternativa.
En el contexto del cambio personal, la auto-punición (culpa, crítica interna severa) suele paralizar en lugar de motivar.
Una estrategia más efectiva es la extinción, que consiste en dejar de reforzar la conducta no deseada mientras se refuerza intensamente la conducta alternativa incompatible.
Por ejemplo, en lugar de castigarse por comer mal, se ignora el desliz y se pone toda la energía en celebrar y reforzar la próxima comida saludable.
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