Ansiedad y Fobias
Replanteamiento de la exposición: del alivio a la expansión
El tratamiento de los trastornos de ansiedad desde esta perspectiva implica una revisión profunda del concepto de "exposición".
En los modelos tradicionales, la exposición se basa en el principio de habituación: si una persona tiene miedo a los ascensores, se le expone repetidamente a ellos hasta que su nivel de ansiedad, medido subjetivamente, disminuye.
El éxito se define por la reducción del miedo. Sin embargo, ACT se apoya en el modelo de aprendizaje inhibitorio.
El objetivo no es que el miedo baje (aunque a menudo lo hace), sino que la persona aprenda una nueva asociación: "puedo estar en un ascensor sintiendo miedo y estar a salvo al mismo tiempo".
Se trata de ampliar el repertorio conductual en presencia de la emoción aversiva.Imaginemos a alguien con miedo a conducir por autopistas. Desde ACT, no le pediríamos que conduzca para que se relaje al volante.
Le pediríamos que conduzca para expandir su vida, llevando a la ansiedad como copiloto.
La instrucción sería: "Nota cómo tus manos sudan en el volante, nota el pensamiento que dice 'vas a perder el control', y observa que, a pesar de todo ese ruido interno, tus brazos siguen dirigiendo el coche correctamente hacia tu destino".
Buscamos romper la relación causal entre "siento miedo" y "debo escapar". Al desacoplar la emoción de la conducta de huida, la persona gana libertad.
La ansiedad deja de ser una señal de "stop" para convertirse simplemente en una señal de "precaución", permitiendo que la vida continúe.
Abordaje de la ansiedad social y el pánico desde la aceptación
En el caso del pánico y la ansiedad social, el sufrimiento se perpetúa por la interpretación catastrófica de los síntomas y la fusión con el juicio externo.
Una persona con trastorno de pánico no solo siente taquicardia; se fusiona con el pensamiento "me va a dar un infarto".
Una persona con ansiedad social no solo siente vergüenza; se fusiona con la idea "todos notan que soy incompetente".
La intervención se centra en la aceptación radical de las sensaciones físicas y la defusión de las narrativas.
Por ejemplo, si alguien teme asistir a una boda porque piensa que se sonrojará y hará el ridículo, la terapia no busca técnicas para evitar el sonrojo o relajarse.
Al contrario, se anima al cliente a asistir a la boda dispuesto a sonrojarse. Se trabaja la voluntad de "llevar el sonrojo a la fiesta" como un invitado más.
Al eliminar la lucha contra el síntoma físico ("tengo que dejar de ponerme rojo"), se elimina el bucle de retroalimentación que incrementa la ansiedad.
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