Actos de Bondad
La acción como generadora de emoción
A menudo caemos en la trampa de pensar que debemos "sentir" amor para actuar amorosamente.
Sin embargo, la psicología conductual nos enseña que la relación es bidireccional: si actuamos de manera amorosa, es muy probable que los sentimientos de amor sigan a la acción. La estrategia de los "Días de Cuidado" o actos de bondad se basa en este principio.
Consiste en realizar pequeños gestos concretos y específicos que sabemos que nuestra pareja valora, independientemente de si estamos en nuestro mejor momento emocional o no.
Es un enfoque de "fingir hasta lograrlo" (fake it until you make it) en el mejor sentido: comportarse como una pareja enamorada para reactivar el amor. Esta técnica rompe la parálisis del "esperar a que el otro cambie".
Si ambos esperan a que el otro inicie el acercamiento, la distancia se vuelve infinita.
Al tomar la iniciativa de realizar un acto de servicio, dejar una nota cariñosa, o hacer un pequeño regalo, se interrumpe el ciclo de negatividad.
El cerebro del receptor registra el gesto como una señal de seguridad y cuidado, lo que suaviza sus defensas.
Simultáneamente, el cerebro del dador, al realizar el acto, reduce su propia disonancia cognitiva alineando sus sentimientos con su comportamiento positivo.
La especificidad del cuidado
Para que esto funcione, los actos deben ser significativos para el receptor, no solo para el dador. Aquí es donde entra en juego el conocimiento del otro.
Preparar un baño caliente puede ser el cielo para uno y una pérdida de tiempo para otro.
El ejercicio consiste en que cada uno liste una serie de pequeñas acciones (que no requieran un gran gasto ni tiempo excesivo) que le harían sentirse cuidado y querido.
Luego, se intercambian las listas y cada uno se compromete a realizar algunas de estas acciones diariamente sin llevar la cuenta y sin esperar un aplauso inmediato.
Es vital que estos actos se realicen sin condiciones, no como una moneda de cambio para obtener sexo o favores, sino como una inversión pura en el bienestar emocional de la relación.
Al acumular estos pequeños momentos de bondad, se cambia la atmósfera del hogar. Dejamos de ser adversarios que compiten y volvemos a ser aliados que se cuidan.
La bondad es contagiosa; cuando uno empieza
actos de bondad