La Escucha Activa: Oír vs. Escuchar, Importancia y Características
Más Allá de la Audición Pasiva
Dentro del conjunto de habilidades comunicativas, la capacidad de escucha se erige como un elemento primordial en el coaching.
Aunque la mayoría de las personas se consideran competentes oyentes, muchas desconocen que escuchar activamente va mucho más allá de simplemente recibir sonidos o ideas.
Es fundamental distinguir entre oír y escuchar activamente. Oír es un acto físico, una mera observación pasiva de los pensamientos ajenos.
En contraste, escuchar activamente es un acto intelectual y emocional; implica pensar junto a la otra persona, procesando no solo las palabras, sino también los sentimientos, ideas y pensamientos subyacentes que el interlocutor intenta comunicar.
Requiere estar totalmente concentrado en el mensaje. Es una habilidad que debe ser adquirida y trabajada conscientemente.
Importancia Capital en el Proceso de Coaching
La escucha activa es crucial en coaching por múltiples razones:
- Mejora la comunicación general, asegurando una comprensión más profunda.
- Permite al coach mantener el control de la situación conversacional, guiando el proceso eficazmente.
- Contribuye a reducir discusiones o malentendidos.
- Demuestra un interés genuino en lo que el coachee está diciendo, fortaleciendo la relación.
- Ayuda al coach a comprender mejor el mundo que rodea al cliente, su perspectiva y contexto.
- Facilita recordar más datos relevantes para el progreso del proceso.
- En definitiva, convierte al profesional en un mejor coach. La escucha activa no es oír pasivamente, sino una habilidad de atención plena y consciente. Muchas veces, pasamos más tiempo pendientes de lo que pensamos o vamos a responder que de lo que realmente oímos.
Características de la Escucha Activa en Coaching
La escucha en los procesos de coaching debe cumplir con características específicas para ser verdaderamente "activa" y efectiva:
Modulable: No es una escucha pasiva total. El coach dirige al coachee en sus reflexiones mediante preguntas e intervenciones oportunas, buscando profundizar en aspectos puntuales del problema o la experiencia del cliente.
Empática: Debe estimular la producción de información de tipo emocional y personal. Esto solo se consigue desde la empatía, la capacidad de situarse en el lugar del otro, comprendiendo y validando sus sentimientos sin juzgarlos. Es esencial prepararse internamente para estar presente y observar al cliente.
Flotante: Desde un sentido psicoanalítico, esta cualidad implica evitar una selección sesgada de la información por parte del coach. Se trata de mantener una atención abierta y receptiva a todo lo que el cliente expresa, sin filtrar prematuramente según las propias ideas o hipótesis del coach.
Escucha Enfocada e Intuitiva (Niveles Superiores)
Dentro de la escucha activa, podemos distinguir niveles más profundos:
Escucha Focalizada: Aquí, el centro de toda la atención está en la persona que habla.
Es el nivel más alto, donde las propias percepciones, visiones y opiniones del coach quedan aparcadas para centrarse al 100% en el coachee.
Se presta atención no solo al contenido verbal, sino también a las posturas corporales, las emociones expresadas, el tono de voz y el ritmo del cliente.
Se escuchan sus preocupaciones, metas, valores y creencias.
Escucha Intuitiva: En este nivel, el coach se deja guiar también por su intuición, prestando atención a sensaciones o ideas que surgen y que pueden conectar con aspectos que pasaron desapercibidos a nivel consciente, revelando significados ocultos.
Comportamientos a Evitar
Para mantene
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