Conductas autodestructivas y afrontamiento
Análisis funcional de la autodestrucción
Las conductas autodestructivas (como autolesiones, conductas de riesgo o sabotaje personal) no son aleatorias; siguen una lógica funcional interna.
Generalmente, son métodos de afrontamiento aprendidos que proporcionan un alivio rápido y eficaz a corto plazo para un dolor insoportable, aunque sean desastrosos a largo plazo.
El primer paso es validar que estas conductas "funcionan" para regular la emoción (por ejemplo, el dolor físico puede distraer del dolor emocional o liberar endorfinas), para luego desmantelar su utilidad global.
Se ayuda al individuo a ver estas conductas no como "locuras", sino como herramientas defectuosas que deben ser reemplazadas por otras que cumplan la misma función de alivio sin el costo asociado de la destrucción física o social.
Evaluación de costos y beneficios
Para motivar el cambio, se utiliza rigurosamente el análisis de costos de las estrategias de afrontamiento actuales.
A menudo, el alivio inmediato ciega al individuo ante las consecuencias acumulativas.
Mediante ejercicios escritos, se explora detalladamente el precio que se paga por ese alivio momentáneo: cicatrices permanentes, vergüenza, pérdida de confianza de los seres queridos, o deterioro de la salud.
Se contrastan estos costos con los beneficios de tolerar el malestar sin actuar destructivamente.
Este proceso cognitivo busca hacer "ego-distónica" la conducta (que el individuo la sienta como ajena a sus objetivos y valores), rompiendo la ilusión de que la autodestrucción es una aliada o un refugio seguro.
Planificación de emergencia y alternativas seguras
Dado que la voluntad suele fallar en momentos de alta activación emocional, es imperativo tener un plan de emergencia preestablecido y por escrito.
Este plan incluye un menú de conductas alternativas que proporcionan una estimulación sensorial intensa para competir con el impulso autodestructivo, pero de manera segura (técnicas de "reducción de daños").
Ejemplos incluyen sostener cubos de hielo hasta que duelan (frío intenso sin daño tisular), pintar sobre la piel con rotulador rojo en lugar de cortar, o realizar ejercicio físico explosivo.
Tener estas opciones accesibles y practicarlas reduce la probabilidad de recurrir al viejo hábito por defecto cuando la cr
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