Abordaje de la Depresión
Activación conductual y acción opuesta a la letargia
La depresión se manifiesta frecuentemente a través de una inercia paralizante, donde la fatiga física y la anhedonia (falta de placer) conspiran para mantener al individuo en un estado de inactividad.
La DBT aborda esto mediante la técnica de "Acción Opuesta", que desafía la lógica depresiva de "esperar a sentirse mejor para actuar".
Se parte de la premisa de que la inactividad engendra más inactividad y deterioro del estado de ánimo.
Si la depresión dicta quedarse en una habitación oscura y cancelar compromisos, la acción opuesta prescribe levantarse, abrir las cortinas y salir, independientemente del deseo o la motivación sentida en ese momento.
Por ejemplo, si alguien siente el impulso de no asearse debido a la tristeza, se le instruye a ducharse y vestirse como si fuera a tener un día productivo.
Este cambio conductual forzado envía señales de retroalimentación al cerebro que eventualmente comienzan a modificar el estado emocional subyacente.
Desvincular la cognición negativa del síntoma
Un componente crítico en el tratamiento de la depresión es la gestión de las cogniciones negativas que perpetúan el ciclo depresivo.
Las personas deprimidas tienden a interpretar los eventos neutros o negativos como confirmaciones de sus defectos personales ("esto salió mal porque soy un inútil").
La terapia busca desvincular estos pensamientos automáticos de la identidad del individuo, tratándolos como síntomas de la enfermedad en lugar de hechos objetivos.
Se entrena al paciente para observar sus pensamientos depresivos ("nadie me quiere") como eventos mentales transitorios —como nubes pasando por el cielo— en lugar de verdades absolutas.
Al reducir la reactividad cognitiva ante estos pensamientos, se disminuye su poder para dictar el estado de ánimo y la conducta, rompiendo la espiral descendente de la autocrítica y la desesperanza.
Manejo de la rumiación y el aislamiento
La rumiación, el acto de dar vueltas obsesivamente a los mismos pensamientos negativos o arrepentimientos pasados, es un motor clave de la depresión crónica.
La DBT combate esto mediante habilidades de mindfulness y distracción estratégica.
Cuando la mente se engancha en un bucle sobre un error cometido hace años, se utilizan técnicas para redirigir la atención al momento presente o hacia actividades que requieran concentración externa.
Además, se aborda el aislamiento social, que a menudo se justifica por la "falta de energía" o el "no querer ser una carga".
Se fomenta la construcción de "capital social" y la participación en actividades, incluso si no se disfrutan plenamente al principio, para romper el aislamiento que alimenta la patología.
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