Mecanismos de Afrontamiento
Definición y Dinamismo del Afrontamiento
El afrontamiento (coping) se define técnicamente como un esfuerzo cognitivo y conductual constantemente cambiante para manejar demandas específicas, internas o externas, que son eva luadas como excedentes de los recursos de la persona.
Es crucial entender que "afrontar" no es sinónimo de "resolver con éxito" ni de "enfrentar agresivamente". Es el proceso de gestión.
Además, no es estático; las estrategias que utiliza un individuo evolucionan con la edad y la experiencia.
Lo que a los 20 años se gestionaba con impulsividad, a los 40 puede gestionarse con negociación, gracias a la variable del aprendizaje.
Las Fases Temporales del Estrés
El afrontamiento debe analizarse en una línea de tiempo compuesta por cuatro fases críticas: antes, frente, durante y después. Cada fase requiere estrategias distintas. Tomemos como ejemplo una entrevista de trabajo crucial.
Antes (Anticipación): ¿La persona se prepara y estudia (afrontamiento activo) o procrastina para evitar la ansiedad (evitación)?
Frente (Inminencia): Justo al entrar a la sala, ¿aplica técnicas de respiración o se deja llevar por el pánico?
Durante (Confrontación): Mientras responde las preguntas, ¿se centra en la tarea o en sus síntomas físicos?
Después (Evaluación): ¿Se felicita por el esfuerzo o se castiga rumiando los errores? El terapeuta debe eva luar cada fase.
Estrategias Centradas en el Problema y en la Emoción
Existen dos grandes categorías funcionales de afrontamiento. El afrontamiento centrado en el problema busca alterar la relación entre la persona y el entorno mediante la acción directa.
Por ejemplo, si un vehículo se avería, cambiar el neumático o llamar a la grúa son acciones dirigidas al problema. Esto se vincula a un locus de control interno.
Por otro lado, el afrontamiento centrado en la emoción busca regular el malestar interno cuando la realidad no puede cambiarse inmediatamente.
En el mismo ejemplo del vehículo, mientras se espera la grúa bajo la lluvia, la persona puede practicar la paciencia, escuchar música para calmarse o rezar.
Ninguna es intrínsecamente mejor; la salud mental radica en la flexibilidad para alternar entre ambas según la controlabilidad del evento.
Resumen
El afrontamiento es un esfuerzo dinámico, cognitivo y conductual, para gestionar demandas que exceden los recursos. No es estático, pues las estrategias evolucionan con la edad y el aprendizaje.
El estrés debe analizarse en cuatro fases temporales: anticipación, inminencia, confrontación y eva luación posterior. Cada fase requiere intervenciones distintas para que el sujeto gestione la situación eficazmente.
Existen dos tipos funcionales: el afrontamiento centrado en el problema, que busca acción directa, y el centrado en la emoción, que regula el malestar interno cuando el entorno es inmutable.
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