La Tríada Cognitiva de la Depresión
Visión Negativa de Sí Mismo (El Defecto Percibido)
La teoría cognitiva, desarrollada por Aaron Beck, postula que el núcleo del pensamiento depresivo se estructura en tres componentes interconectados, conocidos como la Tríada Cognitiva.
El primer vértice es la visión negativa del "Yo". En este estado, el individuo no atribuye sus errores a circunstancias externas o a fallos puntuales, sino a una carencia intrínseca en su ser.
Se percibe a sí mismo como defectuoso, inadecuado o carente de valor. Por ejemplo, si un padre olvida comprar un ingrediente para la cena, no piensa "tuve un despiste", sino que concluye: "Soy un desastre como padre y como proveedor".
Esta autoatribución de inutilidad es global y constante, generando un sentimiento profundo de minusvalía que es independiente de los logros reales que la persona pueda tener.
Visión Negativa del Mundo (Exigencia y Obstáculo)
El segundo componente es la interpretación negativa de las experiencias actuales y del entorno, es decir, la visión del mundo.
La persona deprimida percibe el ambiente como un lugar lleno de obstáculos insuperables, demandas excesivas y privaciones continuas. Interpreta las situaciones neutrales o incluso positivas bajo un sesgo de derrota.
Imaginemos a un empleado que recibe una nueva asignación laboral que implica un reto interesante.
Bajo el prisma depresivo, no lo ve como una oportunidad, sino como una prueba más de que el mundo (o su jefe) está diseñado para agobiarlo y demostrar su incapacidad.
Siente que la vida le exige más de lo que puede dar y que no recibe apoyo ni gratificación del entorno.
Visión Negativa del Futuro (La Desesperanza)
El tercer ángulo es la visión negativa del futuro, caracterizada por la desesperanza. El paciente anticipa que sus dificultades actuales continuarán indefinidamente y que cualquier esfuerzo por cambiar será inútil.
No se trata solo de pesimismo, sino de la convicción de inmutabilidad del sufrimiento.
Si un estudiante suspende una materia, en lugar de pensar que puede estudiar más el próximo semestre, proyecta una vida entera de fracaso académico y laboral. Piensa: "Nunca voy a graduarme, siempre seré un fracasado".
Esta incapacidad para imaginar un futuro mejor es lo que a menudo paraliza la voluntad y alimenta la ideación suicida, ya que el dolor se percibe como eterno.
Resumen
Según Aaron Beck, el pensamiento depresivo se estructura en tres componentes. El primero es la visión negativa del "Yo", donde el sujeto se percibe como defectuoso, inadecuado y carente de valor intrínseco.
El segundo componente es la visión negativa del mundo. La persona interpreta su entorno como un lugar hostil, lleno de obstáculos insuperables y demandas excesivas que la agobian constantemente sin ofrecerle apoyo.
Finalmente, la visión negativa del futuro se caracteriza por la desesperanza. El paciente anticipa que su sufrimiento actual es inmutable y eterno, lo que paraliza su voluntad y alimenta la ideación suicida.
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