Intervención en Ansiedad Social
Entrenamiento en Cambio de Foco Atencional
Dado que el automonitoreo es un factor de mantenimiento clave, el tratamiento entrena al paciente para externalizar su atención.
Se le enseña a dirigir sus sentidos hacia afuera: escuchar atentamente lo que dice el interlocutor, observar los colores de la habitación o los detalles de la ropa de los demás.
El objetivo es recoger datos objetivos de la realidad en lugar de datos subjetivos de sus propios miedos.
Al dejar de mirarse a sí mismo ("¿Me estoy poniendo rojo?"), la persona puede comprobar que los demás no la están escudriñando con lupa, rompiendo así la ilusión de ser el centro de atención negativo.
Reestructuración de Estándares y Miedo a la Crítica
Las personas con ansiedad social suelen operar bajo estándares de perfección inalcanzables ("Nunca debo titubear", "Debo ser siempre ingenioso").
La intervención cognitiva busca flexibilizar estas reglas rígidas, cuestionando la catástrofe percibida de cometer un error social.
Se utiliza el cuestionamiento socrático para reeva luar el costo de la desaprobación: "¿Realmente es el fin del mundo si a alguien no le caes bien?", "¿Tú juzgas con esa severidad a los demás cuando se equivocan?".
El objetivo es normalizar el error humano y reducir el peso otorgado a la opinión ajena.
Experimentos Conductuales y "Ataques de Vergüenza"
Para desmontar las predicciones negativas, se diseñan experimentos conductuales que ponen a prueba la realidad.
Si el paciente cree "Si hago una pregunta tonta, todos se burlarán", se le anima a entrar en una tienda y preguntar algo obvio (ejemplo "¿Dónde están los zapatos?" estando frente a ellos).
Al ejecutar la acción temida deliberadamente, el paciente descubre que las consecuencias catastróficas anticipadas (burlas masivas, rechazo) rara vez ocurren; generalmente, la gente es indiferente o amable.
Estos ejercicios, a veces llamados "ataques de vergüenza", sirven para desensibilizar al paciente ante el juicio social.
Resumen
El tratamiento entrena el cambio del foco atencional hacia el exterior. Se enseña a observar el entorno y a los demás para romper la ilusión de ser observado.
La reestructuración cognitiva flexibiliza los estándares de perfección rígidos. Se cuestiona la gravedad de cometer errores sociales y se reduce el miedo paralizante a la crítica o desaprobación.
Los experimentos conductuales ponen a prueba las predicciones negativas en la realidad. Al ejecutar acciones temidas deliberadamente, el paciente descubre que las consecuencias catastróficas anticipadas raramente ocurren.
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