Falacias de Control y Justicia
La Falacia de Control (Omnipotencia vs. Impotencia)
Esta distorsión se presenta en dos polos opuestos. Por un lado, está la falacia de control externo, donde la persona se ve a sí misma como una víctima pasiva del destino, creyendo que no tiene agencia sobre su vida.
"No puedo hacer nada para mejorar mi matrimonio, simplemente tengo mala suerte". Esto genera desesperanza.
En el otro extremo está la falacia de control interno u omnipotencia, donde el individuo asume la responsabilidad del bienestar y las emociones de todos a su alrededor. "Si mi esposa está triste, es porque yo no he hecho lo suficiente para alegrarla".
Creen erróneamente que son responsables de controlar eventos incontrolables, lo que lleva a un agotamiento crónico y culpa constante.
La Falacia de Justicia
Esta cognición se basa en la aplicación de normas legales o contractuales a las relaciones personales y a la vida en general.
La persona tiene un libro de reglas rígido sobre lo que es "justo" y se siente resentida, indignada y enojada cuando los demás o la vida no siguen esas reglas.
Por ejemplo, un empleado que piensa: "No es justo que yo trabaje horas extra y a mi compañero lo asciendan antes porque tiene más carisma".
Aunque la situación pueda ser objetivamente desigual, la distorsión radica en la expectativa de que el mundo debe operar bajo un sistema de justicia retributiva automática.
El bloqueo mental en "no es justo" impide buscar soluciones adaptativas o aceptar la realidad tal como es.
La Falacia de Cambio y de Culpa
La falacia de cambio supone que el bienestar propio depende de que los demás cambien su conducta, y que dicho cambio es posible si se presiona o se manipula lo suficiente. "Mi matrimonio sería perfecto si mi marido fuera menos introvertido".
La persona pone su felicidad en manos de la transformación de otro, en lugar de en sus propias acciones.
Finalmente, la falacia de culpa implica creer que los demás son los responsables del propio sufrimiento emocional o, inversamente, que uno es el único responsable del dolor ajeno.
Se ignora que cada adulto es responsable de sus propias reacciones emocionales y decisiones.
Resumen
La falacia de control se manifiesta en dos polos: creerse una víctima impotente del destino (control externo) o sentirse responsable omnipotente del bienestar y emociones de todos (control interno).
La falacia de justicia impone reglas rígidas personales sobre cómo debe actuar el mundo. Genera resentimiento e ira cuando la vida o los demás no cumplen esas expectativas arbitrarias.
La falacia de cambio condiciona el bienestar propio a que los demás cambien. Por su parte, la falacia de culpa niega la responsabilidad sobre las propias emociones, proyectándola en otros.
falacias de control y justicia