Estructura de las Creencias
Definición y Peso de las Creencias Centrales
Las creencias centrales (o esquemas nucleares) son el nivel más profundo de la cognición.
Son ideas globales, rígidas y excesivamente generalizadas sobre uno mismo, los demás y el mundo.
Se forman desde la infancia y se consideran verdades absolutas e incuestionables por el sujeto. Son como las lentes a través de las cuales se ve toda la realidad.
Ejemplos típicos son "Soy digno de amor" (adaptativa) o "Soy defectuoso" (desadaptativa).
Estas creencias suelen estar latentes y se activan ante situaciones de estrés específicas, tiñendo toda la interpretación de la experiencia actual con la carga emocional del pasado.
Composición de las Creencias Intermedias
Entre lo profundo y lo superficial operan las creencias intermedias, que actúan como manuales de instrucciones para la vida.
Se componen de tres elementos: Reglas (normas rígidas de conducta, ejemplo "Nunca debo mostrar debilidad"), Actitudes (valoraciones emocionales, ejemplo "Ser débil es vergonzoso") y Supuestos (condiciones si-entonces, ejemplo "Si muestro debilidad, se aprovecharán de mí").
Estas estructuras intentan proteger al individuo del dolor que causaría la activación de la creencia central negativa, creando estrategias compensatorias que a menudo perpetúan el problema.
La Secuencia de Activación Cognitiva
El funcionamiento del sistema cognitivo sigue una secuencia lógica ante un estímulo.
Primero ocurre la Situación (interna o externa). Esta situación activa una Creencia Central específica (ejemplo "Soy vulnerable").
Esta activación se filtra a través de las Creencias Intermedias y dispara Pensamientos Automáticos concretos en el momento (ejemplo "Ese perro me va a morder").
Finalmente, estos pensamientos generan una Reacción integral: emocional (miedo), fisiológica (taquicardia) y conductual (huir).
Comprender esta cadena permite al terapeuta y al paciente saber en qué eslabón intervenir para modificar la respuesta desadaptativa.
Resumen
Las creencias centrales son ideas globales y rígidas sobre uno mismo, formadas generalmente en la infancia. Actúan como lentes absolutas e incuestionables a través de las cuales interpretamos la experiencia.
Las creencias intermedias operan como reglas y presunciones condicionales. Estas estructuras intentan proteger al individuo del dolor de la creencia central, creando estrategias compensatorias que a menudo perpetúan el problema.
El sistema sigue una secuencia de activación lógica ante estímulos. La situación activa la creencia central, filtrándose por las intermedias hasta disparar pensamientos automáticos y la consecuente reacción emocional.
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