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El Ciclo de la Preocupación

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El Ciclo de la Preocupación


La Preocupación como Proceso Cognitivo

Es un error común en la clínica confundir la preocupación con una emoción. La preocupación no es un sentimiento; es un proceso cognitivo (pensamiento) y conductual orientado hacia el futuro.

Se caracteriza por una cadena de pensamientos verbales negativos e imágenes que intentan prever problemas potenciales.

Generalmente, este ciclo se inicia con la fórmula lingüística "¿Y si...?". Imaginemos a un padre que espera a su hija adolescente.

La preocupación no es la sensación de nudo en el estómago (eso es la ansiedad resultante); la preocupación es el discurso mental: "¿Y si el coche se averió? ¿Y si se encontró con gente peligrosa? ¿Y si no tiene batería para llamar?".

Es un intento fallido de resolución de problemas sobre eventos que no han ocurrido.

La Ansiedad como Respuesta a la Preocupación

La relación causal es clara en el modelo cognitivo: la preocupación (pensamiento) genera la ansiedad (emoción/fisiología).

Cuando una persona se involucra en una cadena de pensamientos catastróficos sobre el futuro, el cuerpo reacciona como si esa catástrofe estuviera ocurriendo realmente o fuera inminente.

Si un individuo pasa dos horas rumiando sobre la posibilidad de ser despedido ("¿Y si mi jefe notó ese error? ¿Y si me llaman a recursos humanos?"), su cuerpo responderá segregando cortisol, generando tensión muscular e insomnio.

La ansiedad es, por tanto, el síntoma secundario derivado de mantener activo el proceso de preocupación.

Diferenciación entre Preocupación Productiva e Improductiva

No toda preocupación es patológica. Existe una preocupación productiva que lleva a la acción y resolución (ejemplo "Parece que va a llover, cogeré un paraguas").

Sin embargo, en los trastornos de ansiedad, la preocupación es improductiva y paralizante.

Se centra en escenarios hipotéticos de baja probabilidad o en problemas sin solución actual.

En lugar de ejecutar una acción correctiva, la persona se queda atrapada en el bucle mental de la amenaza, creyendo erróneamente que el simple hecho de preocuparse le ayuda a estar "preparado" o a evitar el peligro, cuando en realidad solo incrementa el malestar.

Resumen

La preocupación no es una emoción, sino un proceso cognitivo de pensamientos verbales e imágenes negativas. Suele iniciar con la fórmula "¿Y si...?", anticipando problemas potenciales futuros.

En el modelo cognitivo, la preocupación genera la ansiedad. Al rumiar sobre catástrofes, el cuerpo reacciona fisiológicamente con estrés, como si la amenaza imaginada estuviera ocurriendo realmente.

Es vital distinguir la preocupación productiva, que lleva a la acción, de la improductiva. Esta última es paralizante, se enfoca en escenarios hipotéticos y evita soluciones reales.


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