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Redefiniendo la Aceptación

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Redefiniendo la Aceptación


Diferenciación crítica frente a la resignación y la tolerancia

El término "aceptación" a menudo genera resistencia porque se confunde popularmente con conceptos pasivos como la resignación, el "darse por vencido" o el masoquismo.

Es vital clarificar que, en este modelo terapéutico, la aceptación no significa que te guste el dolor, ni que apruebes una situación injusta, ni que te rindas ante la adversidad.

La resignación es una postura de derrota ("no puedo hacer nada, así que aguantaré"), que suele ir acompañada de una sensación de pesadez y cierre.

La tolerancia es una postura de resistencia encubierta ("soportaré esto apretando los dientes hasta que se vaya"), lo cual sigue siendo una forma de lucha.La aceptación, por el contrario, es un acto vital de apertura y expansión.

Significa dejar de gastar energía en intentar manipular la experiencia interna del momento presente y, en su lugar, abrirse a ella tal como es.

Imaginemos que estás haciendo una ruta de senderismo y empieza a llover torrencialmente.

Resignarse sería sentarse en el barro y lamentarse. Tolerar sería caminar enfadado, maldiciendo el clima a cada paso.

Aceptar sería reconocer que el agua está cayendo, sentir el frío en la piel sin juzgarlo como "malo", y ajustar el paso para seguir disfrutando del paisaje bajo la lluvia.

La aceptación es la voluntad activa de experimentar lo que ya está sucediendo, simplemente porque ya está sucediendo, sin añadir la carga del juicio o la evitación.

La aceptación como acción de hacer espacio

Técnicamente, definimos la aceptación como el acto de "hacer espacio" a los eventos privados dolorosos.

En lugar de intentar expulsarlos de nuestra psique, les permitimos ocupar un lugar, respirando alrededor de ellos.

Es un cambio de una mentalidad de contracción (intentar hacerse pequeño para no sentir) a una de expansión (hacerse lo suficientemente grande para contener la emoción).

Si una persona siente una punzada de celos, la reacción automática suele ser contraerse: negar el sentimiento, racionalizarlo o atacar a la pareja.

La aceptación implicaría observar esa sensación de ardor en el pecho, reconocer "aquí hay celos", y permitir que esa sensación vibre allí sin tener que obedecerla ni suprimirla.

Es como abrir las ventanas de una casa que ha estado cerrada mucho tiempo; no lo haces porque te guste el polvo que entra, sino porque quieres que circule el aire.

Al hacer espacio a la incomodidad, paradójicamente, esta suele volverse menos abrumadora, no porque haya cambiado su intensidad, sino porque ha cambiado nuestra resistencia a ella.

Resumen

Es crucial clarificar que la aceptación en ACT no es resignación ni tolerancia pasiva ante el sufrimiento, sino un acto vital de apertura y expansión voluntaria hacia la experiencia presente.

Se define técnicamente como la acción de "hacer espacio" a los eventos privados dolorosos, permitiendo que ocupen un lugar en nuestra psique sin intentar expulsarlos, modificarlos o luchar contra ellos.

Al abandonar la mentalidad de contracción y defensa, paradójicamente el malestar suele volverse menos abrumador, no porque cambie su intensidad, sino porque eliminamos la carga adicional que generaba nuestra propia resistencia.


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