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La historia de [No soy suficiente] y el Síndrome del Impostor

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La historia de [No soy suficiente] y el Síndrome del Impostor


Abordaje de la autocrítica como narrativa verbal

Una de las fusiones cognitivas más universales y paralizantes es la historia de "no soy suficiente" o "soy un fraude".

En el ámbito clínico y del desarrollo personal, esto se conoce a menudo como el Síndrome del Impostor.

Desde ACT, no lo tratamos como un síndrome clínico real, sino como un conjunto de reglas verbales y pensamientos con los que la persona se ha fusionado.

La mente genera constantemente eva luaciones comparativas: "no eres tan listo como ellos", "te falta preparación", "pronto se darán cuenta de que no sabes lo que haces".

Estas eva luaciones no son hechos objetivos, sino narrativas. Son cuentos que la mente se cuenta a sí misma para evitar el riesgo social.

Si la mente te convence de que eres un fraude, te mantendrás en un perfil bajo, no te arriesgarás a destacar y, por lo tanto, "te protegerás" de la crítica o el rechazo grupal.

El problema surge cuando nos fusionamos con esta narrativa y dejamos de solicitar el ascenso, de publicar la obra de arte o de dar la conferencia.

Tratamos la autocrítica como si fuera un reportaje periodístico objetivo sobre nuestra valía, cuando en realidad es un mecanismo de seguridad primitivo basado en el miedo.

El trabajo terapéutico consiste en identificar esta "Radio Miseria" transmitiendo de fondo y aprender a trabajar mientras suena, sin dejar que decida nuestras acciones.

Diferencia entre la competencia real y la sensación de fraude

Es crucial ayudar a la persona a distinguir entre la realidad de su competencia y la sensación interna de ser un impostor.

A menudo, las personas con mayor rendimiento y capacidad son las que experimentan pensamientos de duda más intensos, precisamente porque son conscientes de la vastedad del conocimiento y de lo mucho que aún pueden aprender.

La incompetencia real suele ir acompañada de una falta de conciencia sobre las propias limitaciones (efecto Dunning-Kruger), mientras que la sensación de fraude es un evento privado puramente emocional y verbal.

Podemos imaginar a un arquitecto experimentado que siente pánico antes de presentar un gran proyecto.

Su mente le dice: "Es un diseño terrible, se van a reír". Si se fusiona con ese pensamiento, podría cancelar la presentación.

Sin embargo, si revisa sus planos, verá que cumplen con todas las normativas y principios de diseño.

La competencia está en los planos y en su historial; el fraude está solo en su narrativa interna.

El objetivo no es eliminar la sensación de ser un impostor (que puede volver cada vez que subimos de nivel o enfrentamos un nuevo reto), sino aprender a actuar con competencia llevando a cuestas la sensación de fraude. La confianza no es la ausencia de dudas, sino una relación de desapego con ellas.

Resumen

El Síndrome del Impostor se trata como una fusión con narrativas de insuficiencia que la mente genera para evitar riesgos sociales, actuando como un mecanismo de seguridad basado en el miedo.

Es vital diferenciar entre la competencia real y la sensación de fraude; a menudo, las personas más capaces sienten más dudas, mientras que la incompetencia real suele carecer de esa autoconciencia.

La terapia no busca eliminar la sensación de ser un impostor, sino enseñar a la persona a actuar con competencia y confianza mientras lleva consigo esas dudas, sin dejar que decidan.


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