El lado oscuro del lenguaje
La herramienta de solución de problemas aplicada al mundo interno
El lenguaje y la cognición lógica son herramientas extraordinarias para manipular el mundo exterior. Funcionan bajo la regla de "si algo no te gusta, averigua la causa y elimínala".
Si tienes frío, buscas la causa (falta de abrigo) y la solucionas (poniéndote una chaqueta). Si hay una gotera, la reparas.
Esta lógica de solución de problemas es tan eficaz afuera que asumimos, erróneamente, que debe funcionar igual adentro, en nuestro mundo psicológico.
Cuando sentimos tristeza, ansiedad o inseguridad, nuestra mente aplica automáticamente este mismo algoritmo: "Esto es una sensación desagradable (como el frío o la gotera), es un problema, debo encontrar la causa y eliminarla". Intentamos "repararnos" a nosotros mismos.
Sin embargo, los pensamientos y las emociones no obedecen a las leyes de la física.
Cuanto más intentas eliminar un pensamiento ("no quiero pensar en mi ex-pareja"), más presente se hace.
Cuanto más luchas por no sentir ansiedad antes de una charla, más nervioso te pones.
El lenguaje, que es nuestro mayor aliado para construir rascacielos y curar enfermedades, se convierte en una trampa cuando lo usamos para intentar controlar nuestra propia experiencia interna, generando rigidez y frustración al ver que la "reparación" no funciona.
Las trampas verbales: reglas rígidas y coherencia
El lenguaje nos permite crear reglas de conducta que seguimos ciegamente, a menudo en detrimento de nuestra experiencia directa.
Generamos normas internas como "tengo que tener ganas para ir al gimnasio" o "no puedo ir a esa fiesta hasta que no tenga total confianza en mí mismo".
Estas reglas verbales parecen lógicas, pero en la práctica actúan como barrotes de una prisión.
Buscamos coherencia interna: si mi mente dice "eres tímido", actuaré de forma tímida para ser coherente con esa etiqueta, incluso si en ese momento desearía socializar.La mente teje una red de argumentos para justificar la inacción.
Por ejemplo, una persona podría decirse: "No voy a presentar mi proyecto todavía porque no es perfecto". El lenguaje disfraza el miedo al fracaso de "búsqueda de excelencia".
Nos quedamos atrapados discutiendo con nuestra propia mente, intentando tener la razón o buscando la lógica de por qué nos sentimos mal, en lugar de vivir.
Pasamos más tiempo habitando en nuestros conceptos sobre la vida que en la vida misma.
Esta desconexión de la realidad sensorial directa en favor de la realidad construida verbalmente es una fuente inagotable de estancamiento vital.
Resumen
El lenguaje es una herramienta eficaz para solucionar problemas en el mundo exterior, pero se convierte en una trampa cuando aplicamos esa misma lógica de "reparación" a nuestro mundo interno.
Intentar eliminar pensamientos o emociones desagradables como si fueran objetos rotos es contraproducente; cuanto más luchamos por suprimirlos, más presentes y fuertes se vuelven debido a la naturaleza paradójica de la mente.
Las reglas verbales rígidas que generamos nos desconectan de la realidad sensorial, llevándonos a vivir atrapados en nuestros conceptos y argumentos mentales en lugar de contactar con la vida directa.
el lado oscuro del lenguaje