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Disposición y curiosidad

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Disposición y curiosidad


La cosificación de la emoción mediante la exploración física

Una técnica práctica para fomentar la disposición es cambiar la relación con la emoción, pasando de ser su víctima a ser un explorador curioso.

Cuando un cliente dice "me siento fatal", le invitamos a dejar de usar etiquetas verbales ("es ansiedad") y a centrarse en las propiedades físicas de la experiencia.

Le pedimos que cierre los ojos y escanee su cuerpo como si fuera un científico que nunca antes ha visto un ser humano.

Las preguntas guía serían: "¿En qué parte exacta del cuerpo sientes esa sensación con más intensidad? ¿Tiene una forma definida? Si pudieras dibujarla, ¿sería un círculo, una mancha, un objeto punzante? ¿Tiene temperatura? ¿Se mueve o está estática? ¿Tiene algún peso o textura?".

Al tratar la emoción como un objeto físico con propiedades neutras (calor, presión, vibración), desactivamos el juicio de "malo" o "peligroso".

Descubrimos que la "ansiedad insoportable" es, en realidad, una presión en el pecho y un calor en el cuello. Son sensaciones físicas intensas, sí, pero no son catastróficas.

Esta "cosificación" nos permite sostener la emoción y observarla con distancia, reduciendo su poder de intimidación.

La actitud del científico curioso ante el malestar

Fomentamos una actitud de curiosidad radical. En lugar de retroceder ante el dolor emocional, nos inclinamos hacia él para investigarlo.

Es la diferencia entre encontrar un insecto extraño en tu cama y gritar (rechazo), y ser un entomólogo que encuentra ese mismo insecto en la selva y saca su lupa fascinado (curiosidad).

La experiencia sensorial es la misma (ver el insecto), pero la actitud cambia la reacción emocional.

Si sentimos vergüenza, en lugar de escondernos, podemos preguntarnos con genuino interés: "Vaya, qué fascinante es esta reacción.

Mira cómo mi cara se calienta, mira cómo mi mente me dice que todos me miran. ¿Cuánto durará esta oleada? ¿Cómo evoluciona si respiro dentro de ella?". Al adoptar esta postura investigadora, creamos un espacio de seguridad.

No es que nos guste el malestar, es que estamos tan interesados en observar la naturaleza de nuestra experiencia humana que la aversión pasa a un segundo plano.

La curiosidad es incompatible con el miedo y la evitación; no puedes estar aterrorizado de algo y genuinamente curioso por ello al mismo tiempo.

Resumen

Fomentamos una actitud de curiosidad radical, transformando al paciente en un científico que explora sus sensaciones físicas. En lugar de huir, nos inclinamos hacia el dolor para investigar sus propiedades objetivas.

Al "cosificar" la emoción y describirla por su forma, peso o temperatura, desactivamos el juicio de peligro inminente, descubriendo que la "ansiedad terrible" es solo una serie de sensaciones físicas intensas.

Esta postura investigadora crea seguridad, ya que la curiosidad genuina es incompatible con el miedo. Al observar fascinados nuestra propia reacción, la aversión pasa a un segundo plano y recuperamos la calma.


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