Técnicas de escucha activa
Señales no verbales de atención
La escucha activa debe ser visible. No basta con prestar atención mentalmente; el interlocutor necesita percibir físicamente que está siendo escuchado.
Para ello, se utilizan señales no verbales específicas que actúan como "validadores silenciosos".
Mantener un contacto visual constante (sin ser intimidante) es la señal primaria de interés.
La postura corporal debe ser abierta y ligeramente inclinada hacia adelante, indicando receptividad.
Gestos sutiles como asentir con la cabeza rítmicamente o sonreír en los momentos adecuados refuerzan la conexión sin interrumpir el flujo verbal del hablante.
Evitar distracciones como mirar el reloj, el teléfono o los alrededores es crucial; cualquier desviación de la mirada puede interpretarse como desinterés o falta de respeto, rompiendo la dinámica de confianza.
Parafraseo y retroalimentación verbal
El complemento auditivo de la escucha activa son las intervenciones verbales mínimas y estratégicas.
Utilizar reforzadores breves como "entiendo", "claro", "ajá" o "ya veo" durante el discurso del otro mantiene el canal abierto y anima a continuar. Sin embargo, la técnica más potente es el parafraseo o reformulación.
Consiste en repetir con las propias palabras lo que se ha entendido del mensaje del emisor, por ejemplo: "Si he entendido bien, lo que te preocupa es X debido a Y".
Esto no solo demuestra que se ha estado prestando atención, sino que permite corregir malentendidos al instante.
El parafraseo actúa como un espejo cognitivo que refleja el mensaje depurado, validando la experiencia del emisor y asegurando que ambos interlocutores están en la misma página antes de avanzar hacia la resolu
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