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Manejo de situaciones hostiles

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Manejo de situaciones hostiles


Preguntas inapropiadas o agresivas

En ocasiones, el orador puede enfrentarse a preguntas que no buscan información, sino provocar, o que son excesivamente personales o fuera de lugar.

Ante una pregunta inapropiada, la clave es mantener la calma y establecer límites con cortesía pero firmeza. No se debe caer en la trampa de responder emocionalmente.

Se pueden utilizar fórmulas de salida elegantes como "Ese tema es muy personal y prefiero no tratarlo aquí" o "Creo que esa discusión se aleja del objetivo de esta reunión".

Si la persona insiste, el orador tiene el derecho y la autoridad para ser más directo, indicando que la pregunta no es pertinente para el foro actual o que incomoda al desarrollo del evento.

En casos de preguntas agresivas ("¿Por qué deberíamos creerte?"), se puede responder validando la emoción subyacente sin aceptar la premisa del ataque, o simplemente indicando que ese tipo de cuestionamiento no construye valor para el grupo.

El participante que interrumpe constantemente

El "francotirador" o participante que interrumpe reiteradamente rompe el ritmo y secuestra la atención. Para gestionarlo, no es necesario entrar en conflicto directo.

La primera estrategia es agradecer su entusiasmo pero recordarle las reglas del juego: "Valoro tu participación, pero tenemos un tiempo limitado y debemos avanzar; dejemos las preguntas restantes para el final".

Si el comportamiento persiste, el orador puede acercarse físicamente a la persona (si el espacio lo permite) o dirigirse a ella de forma exclusiva para decirle: "Necesito continuar con la presentación para respetar el tiempo de todos los demás. Podemos hablar tú y yo a solas al terminar".

Esto aísla el comportamiento disruptivo y pone al resto de la audiencia del lado del orador, protegiendo el flujo de la sesión.

Qué hacer si alguien se va o se duerme

Ver a alguien levantarse y salir, o cabecear de sueño, puede ser un golpe al ego del orador.

Sin embargo, la regla es no tomarlo como algo personal ni detener el discurso para abordarlo.

La persona que se va puede tener una emergencia, y la que duerme puede haber tenido una mala noche.

El orador debe mantener su energía y enfoque en quienes sí están prestando atención.

Si se observa una desconexión genera


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