Diseño efectivo de diapositivas
Uso de imágenes de alta calidad vs. texto
La comunicación visual procesa las imágenes mucho más rápido que el texto. Por ello, una diapositiva efectiva debe priorizar el impacto gráfico.
En lugar de escribir la palabra "innovación", es más potente utilizar una fotografía de alta resolución que evoque ese concepto metafóricamente.
Es vital utilizar imágenes de buena calidad técnica; fotos pixeladas o con marcas de agua transmiten descuido y falta de profesionalismo.
Una técnica avanzada de diseño es el uso de imágenes a "sangre" (ocupando toda la pantalla) o el recorte de elementos para eliminar fondos ruidosos, permitiendo que el objeto principal destaque sobre un color sólido o neutro.
Esto facilita la integración de la imagen con el poco texto que se decida incluir, creando una composición armónica y limpia.
El orador puede manipular la orientación de las imágenes (por ejemplo, girando una fotografía para que la mirada del sujeto apunte hacia el centro de la pantalla), dirigiendo así sutilmente la atención del público hacia el punto focal deseado.
Estructura recomendada: 1 idea por diapositiva
Para mantener el ritmo y la claridad, se recomienda fragmentar el contenido siguiendo la regla de "una idea por diapositiva".
Intentar condensar múltiples conceptos, subpuntos y gráficos en una sola lámina obliga a reducir el tamaño de la letra y crea confusión visual.
Es preferible tener una mayor cantidad de diapositivas que pasen con fluidez a tener pocas diapositivas estáticas y abarrotadas.
Una métrica útil para la planificación temporal es estimar que cada diapositiva, si contiene una idea sustancial, tomará aproximadamente tres minutos de exposición verbal.
Esto permite calcular la longitud de la presentación: para una charla de 30 minutos, un bloque de entre 10 y 12 láminas suele ser el equilibrio adecuado.
Además, se debe cuidar la legibilidad: la tipografía debe ser lo suficientemente grande para que la persona sentada en la
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