Gestión del Feedback y Elogios
La aceptación asertiva del reconocimiento
Uno de los hábitos más arraigados en quienes experimentan el síndrome del impostor es la incapacidad para recibir cumplidos.
Cuando alguien elogia un trabajo bien hecho, la respuesta automática suele ser minimizar el logro con frases como "no fue para tanto", "era sencillo" o atribuirlo a la suerte.
Este comportamiento no es modestia, sino una defensa psicológica para alinear la realidad externa con una autoimagen interna devaluada.
El primer paso para romper este patrón es practicar la aceptación radical del elogio.
La técnica consiste en detener el impulso de justificar o disminuir el mérito y simplemente decir "gracias".
Se puede potenciar esta aceptación añadiendo una frase que refuerce la positividad del momento, como "Gracias, me alegra que el informe haya sido útil" o "¿Viste qué interesante quedó el resultado?".
Al verbalizar la gratitud sin peros ni excusas, empezamos a enviar una señal a nuestro cerebro de que somos merecedores de ese reconocimiento, rompiendo el ciclo de rechazo y permitiendo que la validación externa nutra nuestra autoestima.
Gestión desapegada de la crítica
En el extremo opuesto, la recepción de feedback negativo o correctivo suele vivirse como una catástrofe personal.
Para el "impostor", una crítica a una tarea específica se traduce inmediatamente en una crítica a su identidad completa ("este error demuestra que soy un fraude"). El desafío profesional aquí es aprender a despersonalizar la corrección.
Debemos entrenarnos para ver el feedback como datos objetivos sobre un desempeño puntual, no como un veredicto sobre nuestro valor como seres humanos.
Es vital agradecer los comentarios, incluso los difíciles, entendiéndolos como herramientas de calibración.
Si una presentación no fue perfecta, eso no te convierte en un fracaso; simplemente indica un área de mejora técnica.
Al separar el "hacer" del "ser", podemos analizar la crítica con frialdad y extraer el aprendizaje necesario sin que nuestra estabilidad emocional se derrumbe, evitando así la rumiación obsesiva y la actitud defensiva.
Mapeo objetivo de competencias
Para blindarnos contra la duda, es necesario realizar un inventario consciente de nuestros recursos.
A menudo, las personas con baja autoestima tienen una "amnesia selectiva" respecto a sus talentos: pueden listar sus defectos rápidamente, pero luchan para identificar sus fortalezas.
Un ejercicio fundamental es escribir y reconocer explícitamente los logros pasados, las habilidades adquiridas y la experiencia acumulada. No se trata de arrogancia, sino de autoconocimien
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