Trastornos del Estado de Ánimo y su Impacto Laboral
Depresión Mayor y trastorno de desregulación disruptiva
Dentro de los trastornos depresivos descritos en manuales diagnósticos como el DSM-5-TR, la característica común es la presencia de un ánimo triste, vacío o irritable, acompañado de cambios somáticos y cognitivos que afectan la capacidad funcional.
El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo se refiere especialmente a casos de irritabilidad persistente y episodios de falta de control conductual extremo.
Por su parte, el Trastorno Depresivo Mayor representa la condición clásica, caracterizada por episodios discretos de al menos dos semanas de duración.
Los síntomas incluyen un ánimo deprimido la mayor parte del día, una disminución marcada del interés en las actividades (anhedonia), cambios significativos de peso o apetito, insomnio, fatiga, sentimientos de inutilidad o culpa excesiva, y dificultad para concentrarse.
Es vital distinguir la depresión clínica de la tristeza normal o el duelo; mientras que el duelo es una respuesta apropiada a una pérdida, la depresión mayor implica una alteración profunda de las funciones neurovegetativas que impacta severamente en la productividad y en las relaciones interpersonales dentro de la organización.
El espectro bipolar y episodios maníacos
Los trastornos bipolares actúan como un puente entre los trastornos psicóticos y los depresivos en términos de síntomas y genética.
El trastorno bipolar I requiere el cumplimiento de criterios para un episodio maníaco, el cual es un periodo de al menos una semana de ánimo anormalmente elevado, expansivo o irritable, con un aumento persistente de la energía.
Durante la manía, el trabajador puede presentar grandiosidad, disminución de la necesidad de sueño, verborrea, fuga de ideas, alta distraibilidad y una participación excesiva en actividades con alto potencial de consecuencias dolorosas, como inversiones financieras imprudentes.
El trastorno bipolar II requiere al menos un episodio de depresión mayor y un episodio hipomaníaco (menos grave que la manía), pero sin historial de manía completa.
Aunque antes se pensaba que era menos severo, hoy se reconoce que la inestabilidad del ánimo en el tipo II conlleva un deterioro serio en el funcionamiento social y laboral debido a la carga de los periodos depresivos.
El impacto de la salud mental en el rendimiento ocupacional
La presencia de psicopatologías no tratadas en la empresa tiene consecuencias directas tanto para el trabajador como para la efectividad institucional.
Los trastornos del estado de ánimo pueden causar una discapacidad significativa en áreas importantes del funcionamiento.
El psicólogo ocupacional desempeña un rol crucial al evaluar cómo estos aspectos emocionales influyen en el desempeño y la adaptación del personal.
Una de sus tareas fundamentales es la prevención de factores de riesgo psicosocial y la promoción de organizaciones saludables para evitar que el estrés laboral se convierta en patologías más graves como el síndrome de Burnout.
Al comprender por qué se desarrollan estos trastornos, es más fácil encontrar tratamientos efectivos y realizar ajustes razonables en el entorno de trabajo.
La intervención oportuna no solo ayuda a reducir el ausentismo y los accidentes, sino que garantiza que el capital humano mantenga su
trastornos del estado de animo y su impacto laboral