DEFINICIÓN DEL ROL Y DESMITIFICACIÓN
El Entrenador Mental frente al Concepto Clínico Tradicional
La psicología aplicada al deporte debe establecerse como una rama enfocada en la optimización de las capacidades humanas, alejándose del modelo médico tradicional centrado en la enfermedad.
Es esencial que el profesional se posicione ante la plantilla y la dirección técnica no como un terapeuta que busca reparar "lo que está roto", sino como un preparador de habilidades cognitivas.
De la misma manera que un nutricionista ajusta la dieta para mejorar la energía o un analista de video desglosa la estrategia rival, el psicólogo deportivo diseña programas para fortalecer la atención, la toma de decisiones y la resistencia mental necesarias para la alta competencia. Esta diferenciación es vital para la aceptación del rol.
Mientras que la literatura académica puede centrarse en teorías abstractas sobre la ansiedad, la práctica en el terreno de juego requiere intervenciones tangibles.
El psicólogo debe instruir a la organización para que comprenda que el entrenamiento mental es para todos, incluidos los deportistas de élite que buscan pulir detalles, y no solo para aquellos que muestran un descenso evidente en su rendimiento.
Abordaje de Prejuicios y Construcción de la Identidad Profesional
El ingreso a una entidad deportiva suele implicar enfrentarse a estigmas arraigados que asocian la psicología con la fragilidad mental o la incapacidad para soportar la presión.
Por consiguiente, el periodo inicial de inserción debe tener un fuerte componente educativo para clarificar el alcance de las funciones.
La meta es modificar la visión del psicólogo: pasar de ser percibido como un "loquero" que indaga en traumas pasados, a ser valorado como un especialista en rendimiento.
Este proceso implica demostrar que el trabajo no se limita a conversaciones privadas en un despacho, sino que se extiende a la observación activa en la cancha y a la implementación de rutinas de activación o relajación previas a la competencia, ayudando al atleta a gestionar sus estados internos para rendir mejor.
Resumen
La psicología aplicada al deporte debe establecerse como una rama enfocada en optimizar las capacidades humanas. El profesional actúa como un preparador mental, alejándose del modelo médico tradicional centrado en reparar enfermedades.
Es fundamental superar los prejuicios que asocian la psicología con la fragilidad mental o la incapacidad. El objetivo es educar a la organización para cambiar la percepción de "loquero" a especialista en rendimiento.
El trabajo no se limita al despacho, sino que incluye la observación activa en la cancha. Esta diferenciación es vital para que el entrenamiento mental sea aceptado como una herramienta para todos.
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