Gestión del Momentum
La inercia energética en los vínculos
El concepto de "momentum" o ímpetu, tomado prestado de la física, es crucial para entender por qué es tan difícil cambiar la dinámica de una relación establecida.
El momentum se puede definir como la cantidad de energía de pensamiento invertida en un tema a lo largo del tiempo, lo que genera una velocidad y una dirección difíciles de frenar.
Al igual que un tren de carga a toda velocidad no puede detenerse en un metro, una relación que lleva años rodando sobre rieles de crítica, silencio o distanciamiento tiene una inercia masiva que tiende a perpetuar esos mismos comportamientos.
Esta fuerza invisible incluye todas las creencias, historias compartidas, resentimientos acumulados y hábitos de interacción.
Si una pareja tiene la costumbre de discutir cada vez que se habla de dinero, existe un momentum negativo enorme alrededor de ese tema.
Intentar cambiarlo simplemente "deseando" que sea diferente suele fracasar porque la fuerza del hábito es superior a la intención momentánea.
Cuanto mayor es el momentum, más fuerte es la emoción asociada y más automática es la reacción.
Reconocer que estamos luchando contra una fuerza acumulada nos ayuda a tener paciencia con nosotros mismos y con el proceso de cambio.
La ingeniería de la redirección
Para alterar el curso de una relación con alto momentum negativo, se requiere una estrategia de dos pasos: primero, dejar de alimentar la inercia actual; y segundo, introducir cambios graduales para construir un nuevo momentum. No se puede detener el tren de golpe, pero se pueden cambiar las agujas de la vía.
Esto implica dejar de participar en las viejas conversaciones y reacciones que nutrían el conflicto.
Si la dinámica es de gritos, uno debe dejar de gritar, retirando así el combustible de la vieja maquinaria.
Simultáneamente, se deben iniciar pequeñas acciones nuevas de manera consistente.
No se trata de un gran gesto romántico aislado, sino de la acumulación de micro-cambios: un saludo amable, un momento de escucha real, una pausa antes de reaccionar.
Dado que la historia compartida y los detonantes emocionales pesan mucho, a menudo es útil implementar sistemas de apoyo o rendición de cuentas (como un terapeuta o un chequeo semanal) para mantener el nuevo rumbo hasta que el nuevo momentum positivo adquiera suficiente fuerza propia.
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