Gestión de la Neurodiversidad y Estilos de Enfoque
Despersonalizando las diferencias de procesamiento
Un error frecuente en la convivencia es asumir que el cerebro de nuestra pareja funciona exactamente igual que el nuestro.
Operamos bajo la falsa premisa de que existe un "sentido común" universal, y cuando el otro se desvía de él, lo interpretamos como una falta de consideración o afecto.
Frases como "¿Cómo es posible que olvides esto?" o "¿Por qué no puedes simplemente concentrarte?" revelan esta incomprensión. La realidad es que la diversidad neurológica es la norma, no la excepción.
Factores como el TDAH, el espectro autista o simplemente distintos estilos cognitivos hacen que cada persona procese los estímulos, el tiempo y las prioridades de manera radicalmente diferente.
Por ejemplo, alguien con un estilo de "híper-enfoque" puede sumergirse tanto en un proyecto laboral que el mundo exterior desaparece, incluyendo a su cónyuge.
Si la pareja no entiende este mecanismo neurológico, interpretará el silencio y la falta de atención como un rechazo personal ("ya no le importo", "me está ignorando a propósito").
Sin embargo, al entender que no es una decisión emocional sino una configuración cerebral, se puede desactivar el drama. No es malicia, es neurobiología.
Reconocer que el cerebro del otro tiene un sistema operativo distinto es el primer paso para dejar de juzgar sus "fallos" como defectos morales o desamor.
Estrategias de adaptación y liderazgo con el ejemplo
Una vez aceptada la neurodiversidad, la estrategia no es intentar "arreglar" al otro o forzarlo a pensar como nosotros, sino establecer sistemas que funcionen para ambos. La comunicación abierta sobre estas diferencias es vital.
Si uno sabe que tiende a perder la noción del tiempo, puede pedir ayuda o establecer alarmas, no porque se lo exijan, sino por respeto al vínculo.
Del mismo modo, la pareja neurotípica puede aprender a no tomarse las distracciones como algo personal y a ser más explícita en sus comunicaciones.
Es crucial recordar que solo tenemos control sobre nuestro propio punto de atracción y comportamiento.
En lugar de criticar al otro por sus dificultades ejecutivas o sociales, es más efectivo liderar con el ejemplo y gestionar nuestras propias expectativas.
Si la dinámica se vuelve tóxica o inmanejable debido a estas diferencias no tratadas, a veces la opción más saludable es amar desde una distancia segura o buscar ayuda profesional.
Sin embargo, en muchos casos, simplemente entender el "p
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