Optimizando las Sesiones de Coaching: El Entorno Físico
La Influencia del Espacio Físico
El éxito o fracaso de una sesión de coaching puede depender de numerosas variables, y una que a menudo se subestima es el entorno físico donde se lleva a cabo.
El lugar debe ser agradable y confortable para ambas partes, ya que un espacio inadecuado puede generar distracciones, incomodidad o incluso barreras psicológicas que dificulten la comunicación abierta y la reflexión profunda.
Prestar atención a los detalles del entorno físico no es un mero capricho estético, sino una consideración estratégica para crear las condiciones óptimas que faciliten el rapport, la confianza y la concentración necesarias para un trabajo de coaching efectivo.
Características de la Habitación Ideal
La habitación o espacio elegido para la sesión debe cumplir ciertas características. En primer lugar, debe estar ordenada y no sobrecargada con objetos, cuadros u otros elementos que puedan dispersar la atención del coachee o del propio coach. Un ambiente despejado favorece la claridad mental.
Además, es recomendable que existan lugares designados donde los participantes puedan depositar objetos personales como abrigos, paraguas u otros enseres, evitando que estos se conviertan en obstáculos o distracciones durante la conversación.
Iluminación y Mobiliario (Mesa)
La iluminación juega un papel importante. Debe ser clara y cálida, permitiendo que coach y coachee puedan verse perfectamente las expresiones faciales y el lenguaje corporal, pero sin llegar a ser deslumbrante o incómoda.
Una luz agradable contribuye a crear un ambiente acogedor. Si se utiliza una mesa, sus características también son relevantes.
Se recomienda que no sea demasiado grande, ancha o alta, ya que esto puede crear una sensación de distanciamiento físico y psicológico entre los participantes.
La mesa debe facilitar, no obstaculizar, la posibilidad de transmitir proximidad y comprensión a través de la actitud corporal.
Asientos y Posicionamiento
Tanto el sillón o silla del coach como el del coachee deben ser cómodos. La comodidad física ayuda a mantener la concentración y reduce la fatiga durante la sesión.
Un aspecto crucial es que la altura de ambos asientos debe ser la misma, para no transmitir una sensación de superioridad o desigualdad de poder entre uno y otro.
Cuando no se utiliza una mesa (una opción a menudo preferible para fomentar la cercanía), es importante cuidar la posición y la orientación de los asientos.
No es recomendable utilizar sofás de dos plazas, ya que la tendencia natural a sentarse uno frente al otro puede dificultar la comunicación (contacto visual demasiado directo o incómodo) y generar posturas forzadas.
Es preferible usar un sofá más largo (tres o más plazas), que perm
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