Liderazgo, Poder y Responsabilidad Ética del Coach
La Conexión Inherente entre Liderazgo y Poder
Los conceptos de liderazgo y poder están intrínsecamente vinculados. Ejercer liderazgo, ya sea formal o informalmente, implica tener una cierta capacidad de influencia sobre otros, lo cual es una manifestación de poder.
Desde una perspectiva ética, es de suma importancia hacer un uso responsable y constructivo de este poder siempre que nos encontremos en una posición de liderazgo o ejerzamos algún tipo de influencia sobre otra persona.
Este principio general adquiere una relevancia particular cuando lo trasladamos al terreno específico de la relación de coaching.
El Coach como Líder Relativo del Proceso
Si analizamos la dinámica del coaching, a menudo observaremos que el coach ejerce una posición de liderazgo relativa respecto al coachee.
Esta posición no deriva de una autoridad jerárquica formal, sino del hecho de que es el coach quien posee el conocimiento metodológico y las herramientas que se implementarán para que el proceso sea exitoso.
El coach guía la conversación, propone ejercicios, gestiona el tiempo y mantiene el enfoque del proceso.
Esta asimetría funcional confiere al coach un cierto poder dentro de la relación, el poder de influir en la dirección y la dinámica del acompañamiento.
Uso Ético del Liderazgo: Acompañamiento, No Dirección
Dada esta posición de liderazgo relativo, el coach debe tener siempre muy presente que su influencia no debe ser ejercida a través de órdenes o instrucciones cerradas.
Imponer soluciones o dictar el camino a seguir contradice la esencia misma del coaching, que busca la autonomía del cliente.
El liderazgo ético del coach debe basarse, por el contrario, en el acompañamiento y el apoyo.
Se trata de ejercer una influencia positiva, siempre en beneficio del coachee, facilitando su reflexión, ampliando sus perspectivas y ayudándole a descubrir sus propias respuestas, pero nunca usurpando su poder de decisión. El coach lidera el proceso, no la vida del cliente.
Confidencialidad: Una Responsabilidad Ética Clave
Otro aspecto ético crucial derivado de esta dinámica de liderazgo y poder es la confidencialidad.
Desde su posición privilegiada, el coach inevitablemente tendrá acceso a información privada sobre aspectos íntimos de la vida, pensamientos y sentimientos de la persona a la que está ayudando.
Proteger esta información es una responsabilidad ética primordial. Bajo ninguna circunstancia debe ser compartida con terceros, a menos que el coachee otorgue su consentimiento explícito para ello.
Este compromiso con la confidencialidad es fundamental para construir la confianza necesaria en la relación.
Principios Éticos Rectores y Respeto a la Autonomía
El proceso de coaching, en su conjunto, debe guiarse por principios éticos fundamentales. Estos incluyen la objetividad (evitar sesgos personales), la eficacia (buscar resultados beneficiosos), y la mejora de las relaciones (fomentar interacciones saludables).
Igualmente importantes son la humildad (reconocer los límites propios), el equilibrio (mantener una perspectiva ponderada) y la aut
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