El Coaching como Proceso: Definición y Componentes
Coaching: Herramienta vs. Proceso Continuo
Es crucial distinguir entre ver el coaching simplemente como una herramienta aislada y entenderlo como un proceso integral.
Aceptar el coaching solo como herramienta implica usarlo puntualmente, quizás como base para otras metodologías, pero sin abrazar su filosofía de manera continuada.
En cambio, aceptar el coaching como un proceso significa valerse de sus propias herramientas y asumir su filosofía de manera sostenida, desde la detección inicial de necesidades hasta el mantenimiento de los logros.
De hecho, todos los organismos oficiales definen el coaching como un proceso. Según la ICF, es mediante este proceso que el cliente profundiza en su conocimiento, aumenta su rendimiento y mejora su calidad de vida. Esta visión procesual subraya su naturaleza estructurada y orientada a un fin.
La Naturaleza Interactiva y Enfocada
El proceso de coaching se caracteriza por su método interactivo. En cada sesión, es el coachee quien elige el tema de conversación que desea abordar.
El rol del coach es escuchar activamente y contribuir con observaciones y preguntas que faciliten la reflexión y el descubrimiento del cliente.
Esta dinámica interactiva fomenta la transparencia en la relación y motiva al coachee a pasar a la acción.
El coaching acelera el avance hacia los objetivos del cliente al proporcionar un mayor enfoque y una mayor conciencia de las posibilidades de elección disponibles. No se trata de una directriz externa, sino de una exploración guiada.
Punto de Partida y Orientación al Futuro
El proceso de coaching siempre toma como punto de partida la situación actual del cliente.
No se enfoca primordialmente en analizar el pasado para encontrar causas, sino en comprender dónde se encuentra el coachee ahora.
A partir de ahí, se centra en lo que el cliente estaría dispuesto a hacer para moverse desde su presente hacia donde le gustaría estar en el futuro.
Es una metodología eminentemente prospectiva, orientada a la construcción activa del porvenir deseado por el cliente.
Componentes Estructurales del Proceso
Como todo proceso estructurado, el coaching tiene un punto de partida claro y un objetivo final específicamente definido.
Se establece como un acuerdo, ya sea consigo mismo (en autocoaching) o formalmente con el coach, del cual se derivan derechos y obligaciones para ambas partes.
Este acuerdo se encuentra delimitado por componentes esenciales que le dan forma y estructura:
- Fecha de inicio clara del proceso.
- Un límite temporal definido (duración estimada o número de sesiones).
- Los objetivos específicos a conseguir durante el proceso.
- Los medios o estrategias que se utilizarán para lograr dichos objetivos.
- Estos elementos aseguran que el proceso sea enfocado, medible y tenga un marco temporal claro.
Responsabilidad del Cliente en los Resultados
Finalmente, es fundamental ser conscientes de que, aunque el coach aplica un método y ofrece su esfuerzo, todo resulta
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