Trastornos Físicos y Salud
Impacto de enfermedades crónicas (diabetes, epilepsia) en el aprendizaje
Más allá de las discapacidades visibles, existen condiciones de salud crónica que impactan silenciosamente en el rendimiento escolar y que requieren una vigilancia psicopedagógica específica.
Enfermedades como la diabetes tipo 1 pueden provocar fluctuaciones en los niveles de glucosa que alteran directamente la capacidad de concentración, el estado de ánimo y la velocidad de procesamiento cognitivo.
Un alumno con hipoglucemia puede parecer distraído o irritable, no por falta de interés, sino por una emergencia metabólica.
El docente debe conocer estos signos para permitir la ingesta de alimentos o descansos sin estigmatizar al estudiante.
En el caso de la epilepsia, es crucial estar atentos a las "crisis de ausencia", que son breves desconexiones de la consciencia que pueden ocurrir decenas de veces al día.
Para un observador externo, el niño parece estar soñando despierto, pero en realidad su cerebro se ha "reiniciado", perdiendo fragmentos vitales de la explicación.
Esto genera lagunas de aprendizaje que a menudo se confunden con TDAH o falta de capacidad.
La intervención implica repetir la información clave, proporcionar apuntes de apoyo para cubrir esos huecos y mantener una comunicación fluida con la familia y el equipo médico para ajustar la medicación si el rendimiento académico decae.
Detección de déficits sensoriales leves (visión/audición)
A menudo, las grandes discapacidades son diagnosticadas temprano, pero los déficits sensoriales leves o funcionales pasan desapercibidos, erosionando el aprendizaje año tras año.
Problemas visuales no refractivos, como dificultades en la convergencia ocular o la motilidad (seguimiento de líneas), pueden hacer que leer sea físicamente doloroso o agotador, llevando al niño a evitar la lectura y ser etiquetado erróneamente como disléxico o vago.
El docente debe estar alerta a signos físicos: frotarse los ojos, acercarse mucho al papel, saltarse líneas o dolores de cabeza recurrentes.
De igual manera, las pérdidas auditivas leves causadas por otitis serosas recurrentes o tapones de cerumen pueden impedir la correcta discriminación de los fonemas, afectando la adquisición de la lectoescritura y el lenguaje oral.
También existe el Trastorno del Procesamiento Auditivo Central, donde el oído funciona bien, pero el cerebro no filtra el ruido de fondo, haciendo imposible seguir una clase ruidosa.
La detección temprana
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