Teoría de la Autodeterminación
Las necesidades psicológicas básicas
Para que el talento deportivo no sea un destello efímero sino una llama constante, es imprescindible satisfacer las necesidades psicológicas que sustentan el bienestar mental y el compromiso.
Según la Teoría de la Autodeterminación, todo ser humano necesita nutrir tres áreas fundamentales: autonomía, competencia y conexión.
La autonomía se refiere a la percepción de que uno es el origen de sus propias acciones.En el coaching, esto se traduce en evitar la imposición autoritaria.
En lugar de dictar órdenes, el coach fomenta que el atleta participe en el diseño de su planificación.
Por ejemplo, si un nadador siente que tiene voz y voto en la elección de sus ejercicios de recuperación, su nivel de adhesión al plan será radicalmente superior al de un atleta que simplemente obedece instrucciones ciegamente
La gestión de la competencia y el flujo
La segunda necesidad es la de competencia, entendida como la sensación de eficacia y dominio sobre la tarea.
El deportista necesita sentir que tiene las herramientas para afrontar los desafíos que se le presentan.
Aquí, la labor del coach es de "arquitecto de contextos": debe ajustar el nivel de dificultad de los retos para mantener al atleta en la "zona de flujo".
Si el desafío es desproporcionado respecto a la habilidad percibida, surge la ansiedad y el bloqueo; si es demasiado bajo, aparece el aburrimiento y la desconexión.
El arte del coaching reside en calibrar este equilibrio para que el deportista se sienta constantemente desafiado pero capaz, alimentando así su sensación de progreso y maestría técnica día a día
Conexión y pertenencia como pegamento
Finalmente, la necesidad de conexión o relación vincula el esfuerzo individual con un sentido de pertenencia a algo más grande que uno mismo.
En deportes de equipo, esto es evidente, pero en deportes individuales es igual de crítico.
El atleta necesita sentir que su sacrificio importa a otros y que forma parte de una comunidad o cultura.
Un equipo de relevos donde cada corredor internaliza que su velocidad sostiene el sueño de sus compañeros alcanza niveles de entrega y sacrificio que la simple biomecánica no puede explicar.
Al satisfacer estas tres dimensiones —sentirse libre, sentirse capaz y sentirse parte de un grupo—, transformamos la motivación volátil en un compromiso sólido e inquebrantable a largo plazo
Resumen
Para mantener el talento, es necesario nutrir tres necesidades básicas: autonomía, competencia y conexión. La autonomía permite que el atleta participe activamente en el diseño de su plan.
La competencia implica que el deportista se sienta eficaz y capaz ante los retos. El coach debe ajustar la dificultad para mantener al atleta en la zona de flujo.
La conexión vincula el esfuerzo individual con el sentido de pertenencia a un grupo. Satisfacer estas dimensiones transforma la motivación volátil en un compromiso sólido y duradero.
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