Modelo de Desarrollo de Equipos (Tuckman)
Las fases evolutivas inevitables
Para gestionar un equipo deportivo con eficacia, es fundamental comprender que ningún grupo alcanza el alto rendimiento desde el primer día.
Bruce Tuckman desarrolló un modelo teórico esencial que describe las fases por las que atraviesa cualquier colectivo humano antes de funcionar como una unidad eficiente.
La primera etapa es la de Formación (Forming). En este momento inicial, los integrantes se están conociendo, existe una alta dependencia del líder (entrenador o coach) y el clima suele ser de cortesía superficial, pero también de incertidumbre sobre los roles y objetivos.
El coach debe ser muy directivo aquí para establecer las bases. Sin embargo, la calma inicial es engañosa, pues precede necesariamente a la etapa más crítica y temida: el conflicto
La gestión estratégica del conflicto (Storming)
La segunda fase, conocida como Conflicto o Tormenta (Storming), es donde la mayoría de los equipos fracasan si no hay una intervención adecuada.
Aquí aparecen las luchas de poder, los choques de personalidad y el cuestionamiento de la autoridad o de los roles asignados.
Muchos entrenadores intentan reprimir esta fase buscando una armonía artificial, pero el enfoque del coaching es distinto: el conflicto no se debe evitar, se debe gestionar.
Es una señal de que los miembros se sienten lo suficientemente seguros para expresar sus diferencias.
El coach interviene para canalizar esa energía hacia la resolución constructiva, permitiendo que el equipo "purgue" sus tensiones para poder avanzar. Sin pasar por esta tormenta, nunca se llega a la cohesión real
De la normalización al desempeño máximo
Si se supera la tormenta, el equipo entra en la fase de Normalización (Norming). Aquí se establecen y aceptan las reglas de convivencia, se clarifican definitivamente los roles y empieza a surgir un sentimiento genuino de "nosotros".
La energía deja de gastarse en luchas internas y se orienta hacia la tarea común. Finalmente, se alcanza la etapa de Desempeño (Performing).
Este es el estado ideal donde el equipo opera a su máximo potencial. La comunicación es fluida, la confianza es alta y los miembros son capaces de gestionar sus propios desacuerdos sin que el líder tenga que intervenir constantemente.
Entender este mapa evolutivo permite al coach no desesperar ante los problemas, sabiendo diagnosticar en qué fase se encuentra el grupo para aplicar la medicina correcta y acelerar el tránsito hacia la excelencia
Resumen
Ningún equipo alcanza el alto rendimiento inmediatamente; debe transitar por fases evolutivas inevitables. La formación inicial requiere un liderazgo directivo para establecer bases sólidas ante la incertidumbre.
La fase de conflicto o tormenta es crítica y no debe evitarse, sino gestionarse estratégicamente. Es una señal de seguridad que permite purgar tensiones para avanzar hacia la cohesión.
Tras la normalización de reglas y roles, el equipo alcanza el desempeño máximo. En este estado ideal, la comunicación fluye y la confianza permite gestionar desacuerdos con total autonomía.
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