Errores a evitar en el coaching
La trampa del consejo y la solución propia
En la práctica profesional del coaching deportivo, existen líneas rojas que nunca deben cruzarse si se quiere mantener la integridad y eficacia del proceso.
El error más común y dañino es caer en la tentación de dar soluciones y consejos propios al cliente.
El coach no es un consultor que vende sus respuestas, sino un facilitador que extrae las del atleta.
Cuando el coach aconseja, crea dependencia y roba al deportista la oportunidad de desarrollar su propia "musculatura" de resolución de problemas.
Además, si el consejo falla, la culpa será del coach; si funciona, el mérito no será del atleta. Ambas situaciones debilitan el empoderamiento
Manipulación y juicio
Otro error grave es la manipulación del cliente para obtener beneficios que no fueron acordados o que sirven a la agenda del coach y no a la del deportista.
Esto incluye forzar al atleta hacia objetivos que interesan al club pero no al individuo.
Asimismo, el coach debe abstenerse radicalmente de juzgar o criticar las acciones y pensamientos del cliente.
El espacio de coaching es un santuario libre de juicio; si el deportista se siente juzgado moralmente, cerrará su mundo interior y el proceso se detendrá. La aceptación incondicional es la base de la confianza
Incongruencia y ruptura de confidencialidad
La credibilidad del coach depende de su congruencia. Tener un comportamiento incongruente (pedir calma gritando, pedir puntualidad llegando tarde) destruye la autoridad moral necesaria para liderar.
También es un error crítico no seguir la agenda del cliente, imponiendo la del coach, o romper el acuerdo de confidencialidad.
Revelar información privada a terceros (entrenadores, prensa, padres) sin permiso es la forma más rápida de aniquilar la relación profesional.
Finalmente, el coach debe evitar crear una relación de dependencia donde el atleta no sepa funcionar sin su presencia; el objetivo último siempre debe ser la autonomía del deportista
Resumen
El error más dañino es dar consejos propios, robando al atleta la oportunidad de resolver problemas. Aconsejar crea dependencia y debilita el empoderamiento necesario para el éxito en competición.
La manipulación o juzgar moralmente las acciones del cliente aniquila la confianza y detiene el proceso. El espacio de coaching debe ser un santuario de aceptación incondicional y respeto.
La incongruencia del coach y romper la confidencialidad destruyen la autoridad moral y la relación profesional. El objetivo final es siempre la autonomía del deportista, evitando crear dependencias innecesarias.
errores a evitar en el coaching