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Evita el exceso de formalismo hacia tus clientes

2024-04-05

Las formalidades no se ajustan a todos los escenarios profesionales con igual efectividad. La relación entre el coach y el cliente demanda de un ambiente de confianza y naturalidad, que permita conocer a fondo las inquietudes y necesidades del cliente para ser abordadas mediante estrategias efectivas. Cuando manejamos la comunicación de forma sencilla somos capaces de adentrarnos más a fondo en los aspectos que deseamos descubrir, minimizando las barreras que pueden surgir a causa de la novedad que puede suponer para muchos contar con un coach por vez primera.

Durante el desarrollo de la presente guía estaremos abordando algunos de los aspectos más importantes relacionados con las formalidades y cómo intervienen estas en la relación con nuestros clientes, de forma tal que puedas mejorar en tus habilidades comunicativas logrando que tus sesiones de coaching gocen de mayor efectividad.

El formalismo dentro de una sesión de coaching

El formalismo es entendido erróneamente por muchos coach como un factor que denota profesionalidad. Lo cierto es que la profesionalidad y el formalismo nada tienen en común, se puede ser muy buen profesional sin mediar con formalidades que poco influyen en la calidad de nuestro trabajo. Tampoco debe confundirse la formalidad con la educación o la amabilidad, estos son fenómenos completamente distintos, la formalidad atiende a un conjunto de reglas, generalmente no verbales, que orientan y dirigen nuestro comportamiento.

Dicho esto, la formalidad poco tiene que aportar en la relación comunicativa entre un coach y un cliente. Lo que deseamos es que nuestro cliente se muestre de la forma más real posible, que se genere un espacio de complicidad y confianza donde pueda expresarse con total libertad y naturalidad. >Cómo pretendemos lograr que se suscite tal escenario si imponemos toda una serie de condiciones a la hora de comunicarnos?

Usa un lenguaje claro y sencillo

Abusar de un lenguaje técnico, pomposo o complejo con el fin de hacer notar nuestro conocimiento es de las peores prácticas que puede llevar a cabo un coach hacia sus clientes. Debes entender que dentro de tu clientela contarás con una variedad muy notable de personas con distintas características, grado de preparación, vocabulario, edades, experiencias previas, etc. Si no eres capaz de explicar las cosas de forma tal que las pueda entender hasta un niño, difícilmente puedas ser catalogado como un buen profesional.

La esencia de saber transmitir los conocimientos se encuentra en nuestra capacidad para descodificar los aspectos más complejos y descomponerlos en elementos sencillos y fáciles de entender por aquel que nos escucha. Usa siempre un lenguaje cotidiano a la hora de intercambiar en tus sesiones de coaching, recuerda que tu principal interés es que tu cliente aprenda, no que quede impresionado por ti.

Rompe las barreras comunicativas

Sobre todo, a la hora de llevar a cabo los primeros intercambios con nuestros clientes, suelen existir una serie de barreras comunicativas que desplazan la conversación hacia un plano formal, evitando la naturalidad en las expresiones. Como ejemplo de estas barreras tenemos la timidez, la incomodidad, la superioridad del coach en la relación coach-cliente, entre otros. Intenta ir barriendo con todas estas barreras para generar un espacio de confianza. Para ello comienza dando tú el ejemplo de qué tipo de comunicación deseas que se entable durante las siguientes sesiones.

SI tu objetivo es que tu cliente se muestre de forma natural, comienza siendo tú el que se exprese con naturalidad, evitando mostrarte como el que manda en la relación o impone su criterio. La naturalidad se construye mediante el trato informal, que como hemos visto anteriormente, nada tiene que ver con la falta de educación o cortesía.