Panorámica de enfoques terapéuticos
Perspectiva Humanista: el cliente como experto
El enfoque humanista, o centrado en la persona, parte de la premisa fundamental de que cada individuo posee una tendencia innata hacia la autorrealización y el crecimiento.
En este modelo, el terapeuta no actúa como una autoridad que diagnostica y prescribe, sino como un facilitador que acompaña.
Se enfatiza la capacidad del ser humano para tomar decisiones racionales y desarrollar su máximo potencial si se le proporcionan las condiciones adecuadas.
La intervención se centra en la experiencia subjetiva del individuo y en la aceptación total de su ser.
Conceptos como la "consideración positiva incondicional" son pilares aquí: el terapeuta ofrece calidez y aceptación sin juzgar, permitiendo que el cliente redescubra su propia valía y dirección sin la imposición de interpretaciones externas.
Perspectiva Cognitiva: el pensamiento como origen del malestar
A diferencia del enfoque humanista que se centra en el "ser", el enfoque cognitivo se centra en el "pensar".
Se basa en la teoría de que nuestros pensamientos determinan nuestras emociones y comportamientos.
No son los eventos externos los que nos perturban, sino nuestra interpretación de ellos.
Si una persona tiene una autoimagen dañada por experiencias previas, interpretará situaciones neutras como amenazantes.
La terapia bajo este enfoque trabaja para identificar, cuestionar y modificar patrones de pensamiento disfuncionales o "imágenes mentales pobres".
Al alterar la narrativa interna y desafiar las creencias irracionales, se logra un cambio en la respuesta emocional y conductual, ayudando a personas pesimistas o deprimidas a adoptar perspectivas más realistas y optimistas.
Perspectiva Conductual: el aprendizaje y el entorno
El enfoque conductual postula que los comportamientos problemáticos son aprendidos a través de la interacción con el ambiente y, por lo tanto, pueden ser desaprendidos o modificados. Se basa en principios de condicionamiento clásico y operante.
En el condicionamiento clásico, se entiende que aprendemos por asociación y repetición (como el perro que saliva al oír una campana asociada a comida).
En el condicionamiento operante, el comportamiento es moldeado por sus consecuencias: refuerzos (premios) o castigos.
Si una acción es seguida por una recompensa, es más probable que se repita; si es seguida por un castigo, es menos probable.
La terapia conductual se enfoca en identificar los factores ambientales que refuerzan las conductas negativas y en reestructurar el entorno para fomentar comportamientos más adaptativos y saludables.
Resumen
La perspectiva humanista considera al cliente como experto con tendencia a la autorrealización. El terapeuta actúa como facilitador, ofreciendo consideración positiva incondicional para que el individuo redescubra su propia valía.
El enfoque cognitivo se centra en cómo el pensamiento determina las emociones. Trabaja identificando y modificando patrones mentales disfuncionales para alterar la narrativa interna y mejorar la respuesta emocional.
El modelo conductual postula que los comportamientos problemáticos son aprendidos del entorno. La terapia utiliza el condicionamiento para desaprender conductas negativas y reestructurar el ambiente reforzando acciones más adaptativas.
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