Modalidades del tratamiento estándar
La sinergia entre terapia individual y grupal
El modelo estándar de la DBT se distingue por separar las funciones del tratamiento en diferentes modalidades que operan simultáneamente, en lugar de intentar abordar todo en una sola sesión semanal.
La terapia individual se enfoca principalmente en la motivación y la aplicación específica de habilidades a la vida del consultante.
Aquí, el terapeuta trabaja para mantener al individuo comprometido con el tratamiento y aborda crisis agudas o conductas que amenazan la vida.
Por otro lado, el entrenamiento en habilidades se lleva a cabo en un formato grupal, que funciona más como una clase académica que como una terapia de proceso.
En este entorno, el objetivo es puramente la adquisición de nuevas capacidades conductuales.
No se procesan traumas pasados ni crisis personales profundas; en su lugar, se sigue un plan de estudios riguroso donde se enseñan competencias de regulación emocional y efectividad interpersonal.
Esta división permite que el espacio individual no se sature con la enseñanza didáctica, y que el grupo no se desvíe por las crisis individuales de los participantes.
La extensión del tratamiento al entorno real
Un componente distintivo de esta metodología es el coaching telefónico (o entre sesiones).
A diferencia de otros modelos que restringen el contacto fuera de la hora clínica, la DBT lo fomenta con un propósito específico: la generalización de habilidades.
Se parte de la premisa de que aprender una técnica en la tranquilidad del consultorio no garantiza que el individuo pueda usarla en medio de una discusión acalorada con su pareja o durante una crisis de ansiedad en el trabajo.
El contacto telefónico está diseñado para que el consultante llame antes de involucrarse en una conducta destructiva, permitiendo al terapeuta guiarlo en la aplicación de una habilidad adaptativa in vivo.
Esto transforma el entorno cotidiano del individuo en un laboratorio de aprendizaje activo, asegurando que las herramientas terapéuticas se integren en su vida real y no se queden solo en la teoría.
El soporte para el terapeuta
El cuarto pilar, a menudo invisible para el cliente pero vital para la integridad del tratamiento, es el equipo de consultoría para terapeutas.
Dado que trabajar con poblaciones que presentan desregulación emocional severa, riesgo suicida o conductas autolesivas puede ser extremadamente desgastante, la DBT estipula que el terapeuta nunca debe trabajar solo.
Este equipo funciona como una "terapia para el terapeuta", proporcionando un espacio semanal para mantener la motivación profesional, asegurar la adherencia al modelo dialéctico y evitar el agotamiento o burnout.
En estas reuniones, los profesionales se apoyan mutuamente para mantener una postura equilibrada y no caer en extremos de rigidez o permisividad excesiva con los casos más complejos.
Resumen
La DBT estándar separa funciones: la terapia individual se centra en la motivación y crisis, mientras que el entrenamiento grupal funciona como una clase académica para adquirir nuevas capacidades conductuales.
El coaching telefónico busca generalizar las habilidades al entorno real del paciente. Permite al terapeuta guiar la aplicación de técnicas in vivo antes de que ocurran conductas destructivas en crisis.
El equipo de consultoría apoya a los terapeutas frente al desgaste emocional extremo. Funciona como una terapia para el profesional, asegurando la motivación, la adherencia al modelo y evitando el burnout
modalidades del tratamiento estandar