Valores y flexibilidad
Adaptación de los valores ante pérdidas de capacidad
Una prueba de fuego para la distinción entre valores y objetivos es la adversidad que impide la ejecución de conductas habituales.
¿Qué sucede cuando una circunstancia vital (enfermedad, despido, crisis económica) nos impide perseguir nuestros objetivos tradicionales? Si la identidad de una persona se basa solo en sus metas ("soy cirujano"), una lesión en la mano que le impida operar destruirá su vida.
Sin embargo, si esa persona conecta con los valores subyacentes a su profesión (por ejemplo, "ayudar a los demás a sanar" o "aplicar conocimientos precisos para resolver problemas"), descubrirá que esos valores son flexibles y pueden verterse en nuevos moldes.
El ex-cirujano podría encontrar una forma de vivir el valor de "ayudar a sanar" a través de la docencia, la investigación médica o incluso el voluntariado de acompañamiento a pacientes.
El valor es como el agua: no tiene forma propia, pero se adapta a cualquier recipiente.
Si se rompe la jarra (la carrera de cirugía), podemos verter el agua en un vaso (la docencia).
La flexibilidad psicológica reside en esta capacidad de transvasar lo que nos importa a nuevas formas de acción cuando las formas antiguas ya no son viables.
Esto previene el duelo patológico y el estancamiento ante los cambios vitales mayores.
El coste de oportunidad y el conflicto de valores
Trabajar con valores implica aceptar una realidad económica dura: no podemos tenerlo todo a la vez.
Cada vez que elegimos actuar en dirección a un valor, estamos invirtiendo recursos finitos (tiempo y vida) y, por tanto, estamos dejando de invertir en otro valor potencial. Esto se conoce como el "coste de oportunidad".
Elegir pasar el fin de semana terminando un proyecto apasionante (valor de creatividad/logro) tiene el coste de no pasar ese tiempo descansando o con amigos (valor de autocuidado/conexión).
Muchas personas se paralizan ante esta elección porque quieren una solución perfecta donde ningún valor se sacrifique. La flexibilidad psicológica implica aceptar el malestar que surge al elegir.
Implica decir "Sí" a una cosa y, conscientemente, decir "No" a otra cosa valiosa, asumiendo el dolor de esa renuncia.
Si no aceptamos este coste, intentamos hacerlo todo a medias, lo que resulta en una vida diluida donde no estamos presentes en el trabajo ni presentes con los amigos.
Clarificar valores ayuda a tomar estas decisiones difíciles con convicción, sabiendo que estamos eligiendo lo que es más vital para nosotros en este capítulo específico de nuestra vida, aun
valores y flexibilidad