Desarrollo de la Autoestima
Convertirse en su propio validador: diálogo interno positivo
La autoestima no es un rasgo estático, sino una práctica dinámica. Una técnica esencial de defensa es modificar la forma en que nos hablamos a nosotros mismos.
A menudo, somos nuestros jueces más duros, lo que debilita nuestra estructura interna y facilita el trabajo del manipulador.
Para contrarrestar esto, es necesario convertirse en el propio "animador", adoptando un diálogo interno amable y compasivo, similar al que se tendría con un amigo querido que atraviesa dificultades.
Esto implica abrazar la propia realidad, incluso en momentos oscuros o tras cometer errores, sin caer en el autocastigo.
Si una persona no construye su propia fuente de validación interna, inevitablemente saldrá a buscarla en fuentes externas.
Aquí reside una trampa mortal: buscar fortaleza o aprobación en los demás entrega el control emocional a terceros que tienen sus propios intereses y agendas.
Al depender de la validación externa, se abre una grieta en la muralla defensiva por la cual el manipulador se cuela, ofreciendo elogios calculados para generar dependencia.
Evitar la comparación y cuidar el entorno social
Otro factor crítico en la erosión de la autoestima es el hábito de la comparación. Los manipuladores son expertos en detectar el deseo y la envidia; cuando ven que una persona se compara constantemente con otros, utilizan esa inseguridad para controlar, prometiendo acceso a lo que la víctima anhela tener.
Vivir la vida en función de los logros ajenos ciega a la persona ante sus propios valores y la hace presa fácil de engaños basados en el estatus o la apariencia.
Finalmente, la construcción de la autoestima requiere una gestión rigurosa del entorno social. La compañía que mantenemos afecta directamente nuestra autopercepción.
Para defenderse, es imperativo alejarse de personas crónicamente negativas, críticas o que generen nerviosismo inexplicable, ya que actúan como "vampiros" de la confianza.
Complementariamente, acciones físicas como el ejercicio regular han demostrado aumentar la sensación de competencia y control sobre la propia v
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