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Control de Reacciones y Emociones

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Control de Reacciones y Emociones


Responder en lugar de reaccionar: la pausa estratégica y la respiración

Un principio fundamental de la defensa personal psicológica es reconocer que el único territorio sobre el que tenemos soberanía absoluta es nuestra propia conducta.

No podemos controlar lo que un manipulador dice, hace o planea, pero tenemos el control total sobre cómo respondemos a ello.

Los manipuladores dependen de la reactividad emocional; buscan provocar ira, miedo o culpa para que la víctima actúe impulsivamente.

Por tanto, la defensa consiste en sustituir la reacción (instintiva y emocional) por la respuesta (calculada y racional). Para lograr esto, se utiliza la técnica de la pausa estratégica.

Antes de hablar o actuar frente a una provocación, se debe tomar un momento para respirar profundamente.

Aunque parezca una medida trivial, esta pausa oxigena el cerebro y crea una distancia temporal y psicológica entre el estímulo (el ataque) y la respuesta.

Esa pequeña ventana de tiempo es crucial; permite que la información pase del centro emocional del cerebro al córtex prefrontal, permitiendo deliberar una acción inteligente en lugar de un estallido visceral.

Mantener la calma no es debilidad, es la demostración suprema de control, lo cual frustra el objetivo del manipulador de desestabilizar a su objetivo.

Cambiar el foco: de "¿por qué me ataca?" a "¿cómo resuelvo esto?"

El control de las reacciones también pasa por la gestión del diálogo interno. Cuando somos atacados, la tendencia natural es hacerse preguntas victimizantes o defensivas, como "¿por qué me hace esto?", "¿quién se cree que es?" o "¿de quién es la culpa?".

Estas preguntas mantienen a la víctima atrapada en el marco emocional del manipulador, debatiendo culpas en lugar de soluciones.

Al centrarse en defenderse de acusaciones falsas, se juega en el terreno del agresor, donde es difícil ganar.

La estrategia defensiva eficaz implica cambiar las preguntas internas hacia la resolución y la dignidad.

Preguntarse "¿cómo puedo resolver esto rápidamente?" o "¿cómo mantengo mi dignidad en esta situación?" redirige el enfoque mental hacia la asertividad y la salida del conflicto.

Al negarse a participar en el juego de la culpa y enfocarse pragmáticamente en el problema re


control de reacciones y emociones

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