Formatos en vivo
Gestión de la energía y el tiempo en directos
Las transmisiones en vivo (webinars, directos de Instagram/YouTube) tienen una dinámica energética distinta a los vídeos grabados.
Al no haber posibilidad de edición, el ritmo debe ser sostenido por el orador en tiempo real.
Existe el riesgo de que la energía decaiga si no hay interacción, o de que el tiempo se diluya en divagaciones si no hay un guion claro.
A menudo, lo que se planea como una intervención de 10 minutos se expande a una hora debido a la falta de estructura.
Para gestionar esto, el orador debe entrar con un nivel de energía ligeramente superior al habitual ("energía de broadcast") para traspasar la pantalla.
Es crucial tener un esquema de tiempos (escaleta) que marque cuándo presentar el tema, cuándo interactuar con los comentarios y cuándo cerrar, evitando los "tiempos muertos" donde no pasa nada.
La adrenalina del directo puede usarse a favor para dar frescura, pero debe canalizarse a través de una estructura rígida de bloques temporales.
Autenticidad e imperfección en redes
En el formato "Live", la audiencia valora la autenticidad por encima de la perfección técnica.
A diferencia de un anuncio de televisión pulido, en un directo se espera ver la humanidad del orador.
Si ocurre un pequeño fallo técnico, si se traba la lengua o si ocurre un imprevisto doméstico, la reacción no debe ser de pánico, sino de naturalidad y humor.
Intentar mantener una fachada de perfección robótica en un directo suele generar rechazo o frialdad.
La "imperfección controlada" conecta porque demuestra que la transmisión es real y honesta.
El orador debe permitirse ser él mismo, hablar con su propio estilo y reaccionar genuinamente a lo que ocurre en el momento.
Esta transparencia construye una relación de confianza con la comuni
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