INGRESAR

REGISTRARSE
Buscador

El objetivo del cierre

Selecciona el idioma :

Debes permitir las cookies de Vimeo para poder visualizar el vídeo.

¡Desbloquea el curso completo y certifícate!

Estás viendo el contenido gratuito. Desbloquea el curso completo para obtener tu certificado, exámenes y material descargable.

*Al comprar el curso, te obsequiamos dos cursos a tu eleccion*

*Ver la mejor oferta de la web*

El objetivo del cierre


Ser memorable y evitar el final abrupto

La finalización de una intervención oratoria no es simplemente el cese de la palabra, sino el momento estratégico donde se consolida el impacto del mensaje.

Expertos en comunicación y psicología coinciden en que la audiencia tiende a recordar con mayor claridad los últimos momentos de una experiencia, un fenómeno conocido como el efecto de recencia.

Si un orador realiza una exposición brillante durante cuarenta minutos pero cierra de manera débil, titubeante o abrupta, la percepción global de su desempeño se verá comprometida.

Un cierre mal ejecutado puede dejar al público con la sensación de que faltó algo, como una película a la que le cortan los últimos cinco minutos.

El objetivo del cierre es elevar la energía de la sala, no dejarla caer. Es el momento de empaquetar todo el valor entregado y presentarlo con un lazo final.

Un final abrupto, donde el orador simplemente deja de hablar porque se le acabó el tiempo o las ideas, denota falta de planificación y profesionalismo.

Por el contrario, un cierre diseñado con "altura" y propósito asegura que el mensaje central perdure en la memoria a largo plazo de los asistentes, transformando una simple charla en una experiencia memorable.

Evitar terminar solo con "gracias"

Es una práctica estándar, casi un reflejo condicionado, finalizar cualquier presentación con la palabra "gracias" y retirarse.

Si bien la gratitud es un componente esencial de la etiqueta y debe estar presente para reconocer la atención prestada por el auditorio, no puede constituir la totalidad del cierre.

Limitarse a agradecer es desperdiciar la oportunidad de oro para martillear el concepto final. El agradecimiento debe ser la guinda del pastel, no el pastel entero.

Al reducir el final a una fórmula de cortesía, se pierde la oportunidad de inspirar o movilizar.

La estrategia correcta implica entregar una conclusión potente, una frase lapidaria o un llamado a la acción y, solo después de que ese mensaje haya aterrizado y resonado en el silencio de la sala, ofrecer el agradecimiento fin


el objetivo del cierre

Publicaciones Recientes de superar miedo escenico

¿Hay algún error o mejora?

¿Dónde está el error?

¿Cúal es el error?

Buscar