Práctica de la Escucha Activa y Reflexiva
La escucha activa y reflexiva es una de las habilidades más transformadoras en la comunicación, pero requiere práctica deliberada.
Este ejercicio está diseñado para ayudarte a desarrollar la capacidad de escuchar no solo con los oídos, sino con toda tu atención, centrándote en comprender verdaderamente a la otra persona en lugar de simplemente esperar tu turno para hablar.
Al practicar esta técnica, podrás reducir malentendidos, fomentar la empatía y fortalecer tus vínculos de manera significativa.
Objetivo del Ejercicio
El objetivo de esta actividad es mejorar tu habilidad para escuchar atentamente sin interrumpir ni juzgar, y aprender a reflejar lo que la otra persona está experimentando para asegurar una comprensión profunda y precisa de sus pensamientos y emociones.
Instrucciones para la Práctica
Paso 1: Encuentra un Compañero y un Momento Adecuado
Busca un amigo, familiar o pareja de confianza que esté dispuesto a realizar este ejercicio contigo.
Dediquen al menos 10 o 15 minutos en un lugar tranquilo donde puedan conversar sin interrupciones. Decidan quién hablará primero y quién escuchará.
Paso 2: Escucha sin Interrumpir
La persona que escucha debe comprometerse a no interrumpir bajo ninguna circunstancia.
Tu única tarea es concentrarte completamente en lo que la otra persona está diciendo, en lugar de formular tu respuesta en tu cabeza.
Presta atención no solo a las palabras, sino también al tono de voz, las expresiones faciales y las emociones que puedas percibir detrás del mensaje.
Paso 3: Parafrasea y Refleja lo Escuchado
Una vez que la persona que habla haya terminado, tu labor como oyente es repetir con tus propias palabras lo que has entendido de su mensaje, asegurándote de capturar tanto los hechos como los sentimientos.
El objetivo es verificar tu comprensión y demostrarle a la otra persona que ha sido escuchada.
Puedes usar frases como:
"Lo que entiendo es que te sientes frustrado/a por esta situación en el trabajo, ¿es correcto?". "Entonces, si te he entendido bien, te sientes abrumado/a por todo lo que tienes que hacer y eso te está generando mucho estrés, ¿es así?".
Paso 4: Reflexión Final
Después de que ambos hayáis tenido la oportunidad de ser el hablante y el oyente, tómense un momento para reflexionar juntos sobre la experiencia.
Háganse las siguientes preguntas:
- Para el oyente: ¿Cómo te sentiste al escuchar sin
practica de la escucha activa y reflexiva